Cara y Cruz

Aprestos radicales

El triunfo mendocino posiciona a la Unión Cívica Radical para disputar, salvo que por un fenómeno...
martes, 1 de octubre de 2019 · 02:10

El triunfo mendocino posiciona a la Unión Cívica Radical para disputar, salvo que por un fenómeno prodigioso el presidente Mauricio Macri consiga la reelección, el liderazgo de la oposición al gobierno de Alberto Fernández. 
Se trata de una variante de la meta que el partido se había propuesto en el inicio del proceso electoral. Apuntaba por entonces a ampliar sus escaques institucionales –gobiernos, intendencias, bancas en el Congreso y las legislaturas provinciales, concejalías- para pelearle en 2023 la sucesión de Macri al PRO, donde asomaban las figuras de María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta o Marcos Peña. 
El desplome de las PASO los obligó a rediseñar el programa y adelantar la contienda de fondo con sus socios por la representación del electorado más nutrido ajeno al peronismo, que no solo es antiperonista. Una reyerta por la clientela, en definitiva. Se conforman ahora con restringir el volumen de la sangría.
Después del 27 de octubre estarán en condiciones de contabilizar su poder de fuego con más exactitud, pero Mendoza, cuyo gobernador es el presidente del Comité Nacional, Alfredo Cornejo, les suministró mucho oxígeno. En el catastrófico naufragio macrista, al menos lograron salvar sus tres gobernaciones. 
Gerardo Morales y Gustavo Valdez ya habían cerrado Jujuy y Corrientes antes de la primaria. 
Cornejo cumplió la hazaña de encumbrar como su sucesor al intendente de la capital mendocina, Rodolfo Suárez, luego del tsunami de agosto, que conmovió todas las variables, en contra de la senadora nacional Anabel Fernández Sagasti, de La Cámpora, y con resultados lapidarios. Él correrá como candidato a diputado nacional en octubre, pegado al plúmbeo Macri. 

Su discurso tras la victoria anticipó el rol que el radicalismo se apresta a jugar.
Criticó duro a Fernández y al kirchnerismo. "Vuelven peores que antes”, dijo.
"Quisieron nacionalizar la elección todo el tiempo, con infinidades de mentiras. La ciudadanía no se merece que la traten como estúpida prometiendo cosas gratis. Hubo un error del candidato, de venir con todos los gobernadores del PJ, en aviones privados, a decirles cómo debían votar. Hizo una tremenda estupidez", disparó, antes del remache: “Queremos que a la Argentina le vaya bien y que Mendoza esté inserta, sea el Gobierno que fuere. [Pero] obviamente queremos que el 27 de octubre se expresen lejos de aviones privados, los bolsones de López y la corrupción del kirchnerismo”.

En clave de interna, el macrismo está a punto de perder la provincia de Buenos Aires a manos de Axel Kicillof, hecho que licuaría a Vidal, condenada a cargar, como los boinablancas catamarqueños, con la mochila del Presidente. Y en CABA, Rodríguez Larreta no está cómodo: el peronismo, con Matías Lammens como candidato a jefe de Gobierno, tuvo un muy buen desempeño en las primarias. 
En Mendoza estuvo el candidato a senador de Juntos para el Cambio en CABA, Martín Losteau, cuyas declaraciones admiten interpretaciones en clave intestina. 
"La gente validó la vocación de gobernar. Para mí, Alfredo Cornejo es el mejor gobernador de la Argentina y eso es lo que la gente votó", dijo en el búnker radical.

Para los radicales, recluidos durante cuatro años al rol de meros proveedores de estructuras para lucimiento de las estrellas macristas, lo de la provincia cuyana y Cornejo es también una revancha.
Fuera del litigio en ciernes dentro de una coalición oficialista que se prepara para pasar a la oposición, la elección fue celebrada por la política tradicional tan despectivamente tratada por el macrismo paladar negro tipo Marcos Peña. 
Es otra derrota que encadenan los nigromantes del marketing y las redes sociales que supusieron posible el desarrollo de una política puramente virtual, independiente del anclaje territorial y de los resultados de gestión. n

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