cara y cruz

La franquicia k

sábado, 12 de enero de 2019 · 04:02

Atento a que “hasta el pelo más delgao hace su sombra en el suelo”, el Gobierno provincial ha iniciado la cacería del sello Unidad Ciudadana, franquicia kirchnerista que en Catamarca quedó vacante cuando la Justicia Federal rechazó el intento de inscribirlo del diputado Hugo “Grillo” Ávila y el presidente del partido Unión Celeste y Blanco, Elías Jalil, tras la impugnación planteada por los partidos Kolina, Frente Grande y Nuevo Encuentro.
El primer round de la pulseada por la sigla se disputó a mediados de semana en una reunión convocada por el Instituto Patria, en la Ciudad de Buenos Aires, de la que participó la dirigente local Adriana Verón respaldada por referentes del Gobierno provincial que integran el Partido Justicialista, como el secretario Privado de la Gobernación, Edgardo Macedo, y la senadora nacional Inés Blas. 


Al parecer Ávila, que resultó elegido diputado por UC en 2017, no había sido invitado al encuentro, pero se presentó igual y explicó sus diferencias con el oficialismo provincial que lidera la gobernadora Lucía Corpacci. Sus argumentos habrían precipitado una discusión con el diputado nacional Carlos Castagneto, de Kolina, quien le recriminó no formar parte ya del espacio. 
Aparte de Castagneto, la mesa principal de la reunión estuvo integrada por el intendente de Ensenada, Mario Secco (Frente Grande), la ex diputada Diana Conti (Partido de la Victoria), el ex intendente de Morón Martín Sabbatella (Nuevo Encuentro), el ex subsecretario de la Presidencia Gustavo López (Forja) y el diputado Leopoldo Moreau (Movimiento Nacional Alfonsinista), con el apoyo de La Cámpora, todos coordinados por el ex director de la AFI, Oscar Parrilli.
La cuestión es que el mitin sirvió para el inicio formal de las hostilidades, que tendrán seguramente su desarrollo en sede judicial pero terminarán dirimiéndose por decisión política de los propietarios del sello.


Sean las elecciones locales en marzo u octubre, y aunque se mantenga prescindente del litigio que a nivel nacional libran kirchneristas y antikirchneristas, el Gobierno entiende que es importante meter a Unidad Ciudadana dentro del Frente Justicialista para la Victoria.
El sector, referenciado en la expresidente Cristina Fernández de Kirchner, obtuvo en las elecciones legislativas de 2017 alrededor de 12 mil votos, con los cuáles Ávila consiguió ingresar a la Cámara de Diputados, y casi la mitad de esta cifra la hizo en la Capital, donde el FJV ganó por apenas unos 400 votos.
Éste último dato adquiere mayor relevancia cuando en el FCS-Cambiemos gana terreno la idea de concentrar los esfuerzos proselitistas para tratar de recuperar la Intendencia capitalina, para la que suponen tener candidatos más competitivos que para la Gobernación, puesto para el que la gobernadora Lucía Corpacci o el intendente Raúl Jalil están muy bien posicionados.
Cierto es que cada elección tiene características singulares y que el golpe de Unidad Ciudadana ocurrió en elecciones de medio término, en las que la polarización de las gubernamentales cede, pero no lo es menos que el electorado capitalino ha sido tradicionalmente difícil para el peronismo y que elkirchnerismo casi con seguridad tendrá una propuesta diferenciada del PJ a   nivel nacional. 


No hay por qué arriesgar a que una facción juegue liberada en Catamarca referenciada en Cristina, que mantiene altos niveles de aceptación. Sobre todo si los comicios son en octubre, podrían producirse sorpresas desagradables para el Gobierno. Si se hace de la franquicia k, en cambio, estaría en condiciones de colgar su boleta local de varias nacionales. La de la alianza que arme el PJ y la de Unidad Ciudadana, por ejemplo.n

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