EDITORIAL

Un cambio de mirada

viernes, 07 de septiembre de 2018 · 04:09

El gobierno nacional se empeña, en estos días particularmente pero lo asume como un lugar común casi desde el mismo momento en que se hizo cargo de los destinos del país, en destacar la necesidad de achicar el gasto público para lograr bajar el déficit fiscal y, en lo posible, equilibrar las cuentas del Estado. 

El discurso ha prendido en buena parte de la sociedad, incluida una porción sustanciosa de la dirigencia política, y no hablar de los analistas económicos que responden a la escuela ortodoxa.
Poco o nada se habla, por el contrario, de las estrategias que pueden y deben aplicarse para hacer crecer la producción y la economía, y de ese modo contribuir a cumplir el mismo objetivo de achicamiento del déficit, pero por una vía más virtuosa que la del ajuste.   

El fracaso del actual modelo productivo se manifiesta crudamente en el sector industrial. Luego de un primer año y medio pésimo contando desde que Cambiemos asumió el gobierno, la industria empezó a recuperarse lentamente, sin lograr alcanzar los noveles productivos de 2015, los tres últimos meses medidos marcaron otra vez un fuerte retroceso. En julio de este año, la caída de la producción industrial fue del 5,7 %.

En este contexto, debe celebrarse la decisión del gobierno de cumplir con la reglamentación de la ley de Compre Argentino y Desarrollo de Proveedores aprobada por el Congreso, aprobada en abril de este año, promulgada en mayo y desde entonces cajoneada.

La Ley tiene por objetivo fundamental, al priorizar en las grandes obras de infraestructura a los fabricantes que integran un mayor porcentaje componentes nacionales, que las compras públicas funcionen como factor para el desarrollo de la industria argentina, mejorando sus capacidades productivas y potenciando su perfil exportador. 

Las compras públicas movilizan miles de millones de pesos al año y son una maquinaria dinamizadora de de la demanda laboral: representan en el país más del 5% del PBI y el 2,5% del empleo.
Las Pymes y las micropymes se verán favorecidas por la aplicación de la ley. Cuando se liciten bienes no producidos en la Argentina en grandes obras de infraestructura, se prevé la obligatoriedad de la participación de PYMES en al menos un 20% del valor de la licitación, según establece la normativa a punto de entrar en vigencia.

En Catamarca rige una ley parecida, con beneficios para empresas y proveedores locales, desde 2001. La norma fue modificada en 2014 agregándosele la exigencia de que también las empresas mineras radicadas en la provincia prioricen empresas y mano de obra local, lo que no figuraba en la ley original.

Como se comprenderá, la nueva normativa que rige a nivel nacional no modificará sustancialmente en panorama recesivo actual, que amenaza con quedarse un tiempo prolongado. La importancia radica, sobre todo, en que impulsa acciones tendientes a reactivar la actividad económica nacional. Un cambio de mirada necesario aunque por ahora insuficiente. 


 

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