|| CARA Y CRUZ ||

Un planteo razonable

lunes, 03 de septiembre de 2018 · 04:03

La posibilidad de colocar el Fondo de Trasplantes de la Obras Social de los Empleados Públicos (OSEP) a plazo fijo, propuesta por el director de la entidad, Julio Cabur, debería ser objeto de tratamiento inmediato en la Legislatura, más aún en estos inciertos momentos que atraviesa el país. Si se consideran los conflictos que envuelven a la obra social, la mayoría producto de su desfinanciamiento, es reprochable que haya pasado tanto tiempo sin que tal alternativa haya sido evaluada por la autoridades. Inmovilizado, el fondo, que suma más de 32 millones de pesos, se desvaloriza bajo la inflación  y la devaluación en lugar de arrojar utilidades financieras que bien podrían ser aprovechadas para al menos acortar el déficit crónico de la OSEP, que el año pasado superó, según lo dijo el propio Cabur, justamente los 30 millones que este fondo acumula hoy por hoy.

 

Una muestra clara de esta situación es lo que pasó en diciembre de 2015. En ese momento, el dólar estaba a 14 pesos y de un momento para el otro pasó a 25 pesos, provocando que lo que había en el Fondo pierda el valor", dijo el director al postular públicamente la propuesta. "Seguirá siendo un fondo fijo pero queremos que pueda ser utilizado para tener por lo menos una ganancia sin dejar de atender al afiliado. No queremos que ese dinero sufra la deflación por estar parado y que le cause un perjuicio a la OSEP, que termina perdiendo dinero, y al afiliado, que está siendo desfinanciado", añadió. La propuesta tomará formato de ley para que el Gobierno la eleve a la Legislatura, que mientras una millonada se está licuando debate una ley antiplus de dudosa eficacia para combatir el generalizado cobro de adicionales sobre las órdenes emitidas por la OSEP por parte de la corporación médica, bajo presión del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de la Capital. Que este detalle del Fondo de Trasplantes haya pasado inadvertido para todos los actores de la controversia, salvo, ahora, Cabur, es una muestra de la falta de seriedad de la discusión. No es que liberar el Fondo de Trasplantes al juego financiero vaya a resolver el rojo de la OSEP, pero por lo menos contribuirá a tenerlo a raya hasta que se acomoden otras variables como el pago de aportes sobre la totalidad de lo que se liquida a los empleados públicos de las administraciones provincial y municipales, que actualmente se limita a la porción en blanco.

 

En la edición de hoy (ver página 20) se da cuenta de cómo los proveedores de medicamentos e insumos de la OSEP se cubren para no perder en un contexto de incertidumbre económica. Es absurdo que la obra social no tenga la potestad de hacer lo propio con fondos ociosos por imperio de una ley que, por las razones que sean, se sancionó sin tener en cuenta que los ingresos mensuales del Fondo de Trasplantes terminarían conformando una masa superior a la demanda desembolsos para operaciones de trasplantes de órganos. Si el Gobierno y los legisladores no asumen decisiones al respecto, lo que en definitiva ocurre es que el dinero que los afiliados aportan se pierde por defectos de la legislación. La razonabilidad del pedido se torna más palmaria en momentos como los actuales, en los que los problemas estructurales de la obra social se conjugan con una fuerte devaluación del peso. No son tiempos para andar perdiendo plata.

 

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