EDITORIAL

Un desafío para el sistema de salud

viernes, 14 de septiembre de 2018 · 04:24

La aparición de varios casos mortales en distintos lugares de la Argentina como consecuencia de infecciones causadas por la bacteria Streptococcus pyogenes, requiere que la población esté atenta y preparada, tanto en los aspectos preventivos como en lo que respecta a la consulta al médico en caso de la aparición de los síntomas característicos de le enfermedad. 


La preocupación lógica por la situación no debe conducir, sin embargo, a un estado de alteración o de psicosis que obligue a comportamientos irracionales e inconvenientes para estas situaciones, como hacer colapsar las guardias de los hospitales ante síntomas menores, por ejemplos los de un típico resfrío, o practicar la automedicación. 


Una encuesta de la consultora D´Alessio Irol del año pasado señala que más del 90 por ciento de los argentinos se automedica. Y no solo lo hace con medicamentos de los más comunes, como analgésicos leves, por ejemplo, sino también con remedios de mayor complejidad, como los antibióticos. 


Los antibióticos sólo actúan eficazmente ante infecciones de tipo bacterianas; no obstante, mucha gente los emplea para enfermedades como el resfrío o la gripe, que son virales. En esos casos, no sólo no tienen ningún tipo de incidencia positiva, porque además ni siquiera alivian los síntomas, sino que además genera complicaciones mayúsculas que son subestimadas. 


Está ampliamente demostrado desde una perspectiva científica que el uso indiscriminado de antibióticos genera lo que se conoce como resistencia a los antimicrobianos y la aparición de las denominadas súper bacterias, que son inmunes a los antibióticos tradicionales. 


De modo que es recomendable recurrir en todos los casos al médico para que sea un profesional el que decida cuál debe ser el tratamiento a seguir de acuerdo con el diagnóstico efectuado. 
Pero si la automedicación trae innumerables complicaciones a la salud pública que no son correctamente mensuradas, también es necesario señalar que, de acuerdo con la posición de expertos en este tipo de patologías, también los facultativos abusan de la indicación de antibióticos. María Cecilia Rodríguez, del laboratorio de Genética y Biología Molecular del Cerela (Conicet), considera que “en nuestro país hay una sobreindicación, y es alta la prescripción de antibióticos de amplio espectro, que deben estar reservados para infecciones graves”.


La aparición de los casos de infecciones ocurridas por la bacteria Streptococcus pyogenes, algunos de ellos fatales, constituye un desafío para el sistema de salud que atraviesa una situación preocupante, que tiene como emergentes principales la desjerarquización del área o el desfinanciamiento de los hospitales públicos, por ejemplo.  


Es de esperar que, ante esta amenaza inesperada aunque por ahora muy acotada, el Estado dé respuestas sanitarias que estén a la altura de las circunstancias y que la población mantenga comportamientos responsables y prudentes, desechando conductas que estén movidas por la desesperación y la angustia, que en contextos como éstos son siempre desaconsejables.

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