|| CARA Y CRUZ ||

Más zozobra en la patria contratista

miércoles, 12 de septiembre de 2018 · 04:06

La causa por los alquileres irregulares de maquinaria en Vialidad de la Provincia sumó elementos para la zozobra entre los contratistas del Estado locales, que ya venían bastante inquietos por las eventuales derivaciones del expediente que engorda en la Justicia Federal por las supuestas coimas abonadas al esquema kirchnerista para participar del negocio de la obra pública financiada con fondos nacionales. Ocurre que la investigación por los supuestos enjuagues en Vialidad tiene como eje al empresario Víctor Núñez, ex presidente de la Cámara de la Construcción de Catamarca. Si su situación judicial se tornara más comprometida, maneja información suficiente para poner al descubierto los mecanismos de reparto de la obra pública a nivel provincial, que serían muy similares a los probados en el orden nacional. Los contratistas catamarqueños temen que la declaración de Carlos Wagner en la causa de los cuadernos sea una prefiguración. Ex presidente de la Cámara de la Construcción nacional y propietario de la firma Esuco SA, Wagner fue el primero de los arrepentidos que se apartó del modelo de declaración que definía los sobornos como “aportes de campaña” y habló directamente de coimas. Según dijo, el propio ex ministro de Planificación Julio de Vido le indicó cómo funcionaría el sistema de cartelización de la obra pública, para participar del cual las empresas debían pagar retornos de entre el 10 y el 20% del monto de las obras.


La paranoia se encarga de trazar paralelos inquietantes: Wagner era a Julio de Vido lo que Núñez sería al ministro de Obras Públicas de la Provincia Rubén Dusso, principal involucrado en la causa federal de las coimas kirchneristas pagadas en Catamarca aunque todavía no lo hayan citado a declarar. Nadie ignora el lucrativo negocio montado en base al alquiler de maquinarias: los organismos públicos pagan por horas de trabajo de los vehículos imposibles de constatar y los entuertos incluirían la falta de mantenimiento, el deterioro deliberado y hasta el desguace de los equipos estatales para generar la necesidad de rentarle a privados y mantener en movimiento la rueda. Núñez ha quedado en el foco de la atención pública por este tema específico, pero sería además una pieza clave en los acuerdos para la repartija de las obras provinciales. Además, participaría también en el financiamiento de estrategias políticas diseñadas por algunos sectores del oficialismo. La angustia de los empresarios es comprensible. Nadie está seguro de la actitud que tomaría Núñez si la Justicia le cae encima. Preocupa a la patria chica contratista que entre a jugar la figura del “arrepentido”, a la que aún los fiscales no han echado mano ¿Y si le ofrecieran a Núñez arrepentirse? Todo depende de la profundidad que se decida dar a las investigaciones.


El anecdotario que involucra al ex presidente de la Cámara de la Construcción es de lo más variado. En este mismo espacio se dio cuenta de la recepción dada a un funcionario nacional que llegó a coordinar obras de agua y saneamiento a poco de asumir Mauricio Macri como Presidente. El ministro Dusso le aclaró de entrada que ese tipo de trabajos, en Catamarca, lo hacía Núñez. El empresario también habría presionado para direccionar licitaciones y alquilar máquinas en una secretaría del Ministerio de Servicios Públicos. Parece que los mecanismos ahí no estaban tan aceitados como pretendía, pero los problemas se le habrían resuelto con el traspaso de la gestión de los proyectos a la órbita de Obras Públicas, más ágil para los desembolsos. La cuestión es que los movimientos de suelo no solo provienen de la operación de máquinas alquiladas. El derrotero de los expedientes judiciales hace sentir a varios que el piso se les mueve bajo las patas.
 

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