Carta al Director

Un mes de la “no ley”

lunes, 10 de septiembre de 2018 · 04:00

Señor Director:

A un mes de la “No Ley”, el Senado de la Nación se ha cobrado las vidas de Elizabeth en Pacheco y Romina en Pilar. Días antes de la votación, el 4 de agosto, la muerte de Liliana Herrera en Santiago del Estero presagiaba lo que sería la continuidad de una historia de desamparo de los derechos de las mujeres argentinas.
Durante este primer mes, además, a una mujer le sacaron el útero por una infección a causa de aborto en Córdoba. En Catamarca, alumnos encontraron un feto en una escuela de Tatón.
La creación del registro nacional de mujeres muertas por abortos clandestinos a cargo de organizaciones sociales junto al compromiso asumido por diferentes sectores de visibilizar cómo el resultado del debate legislativo del 8 de agosto es la muerte de mujeres, se transformó en uno de los resultados más concretos de una movilización histórica.
Cuando se conoció el caso de Liz (Elizabeth), la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y la Red de profesionales de la salud por el derecho a decidir, enfatizaron a través de un comunicado que “desde el 8 de agosto, cada muerta y presa por aborto es responsabilidad del Ejecutivo Nacional y de los/as 40 senadores/as que se abstuvieron o votaron en contra de nuestro derecho a la vida, a la salud y al reconocimiento de nuestra dignidad”.

Las negativas al proyecto

Los senadores Dalmacio Mera, Inés Blas y Oscar Castillo fijaron sus posturas reconociendo a la Iglesia Católica como un interlocutor central del debate. Utilizando diferentes estrategias, se presentaron católicos, valoraron las tradiciones y jerarquizaron con matices los alcances del aborto. Los tres hicieron mención a la educación sexual integral, interpretaron parcialmente los datos de la provincia en materia de derechos sexuales y reproductivos y omitieron aspectos de coyuntura que nos permitirían reconocer muchos de los intereses en pugna.
Mera fue el primero de los tres en pronunciarse. Se presentó como quien se atiene a las reglas, legitimando su postura a través del trabajo realizado con jóvenes escolarizados en un recorrido de acciones que duraba más de diez años.
El énfasis en la Constitución requirió nociones utilizadas y resignificadas por la doctrina de la Iglesia. Entendió la Constitución Nacional como las sagradas escrituras, hizo mención al poder originario y repitió la idea del dios que bendice. Realzando la figura de Fray Mamerto Esquiu, asoció la libertad de culto a la defensa de la vida en una secuencia que le permitió cuestionar el bloque de constitucionalidad.
Respecto al reconocimiento de la vida o a la interpretación jurídica de la vida, Mera decidió recurrir a jurisprudencia vinculada a los procesos de memoria, verdad y justicia. Para quienes acompañamos esas acciones, nos resulta cuestionable asociar discursivamente los padeceres de una mujer que decide (a pesar de la clandestinidad y la penalidad) interrumpir su embarazo a la realidad de otra mujer que fue víctima del terrorismo de estado en Argentina. Es importante sentar posición al respecto y entender que no todo es lo mismo, ni nos da igual.
La segunda de las posiciones negativas fue la de la senadora Blas. Ella no dudó en describir presiones y puso su banca a disposición deslizando que diferentes organizaciones de mujeres habían solicitado su renuncia a la presidencia de la Comisión Mujer.
Reconoció en cierta medida la magnitud del problema pero enfatizó una serie de interpretaciones ancladas en la idea de prevención. 
Obviando la compleja relación que hizo respecto a si el embarazo era o no fruto de una relación consentida, debemos destacar al menos dos cosas: la primera es que en la provincia sí se ejecutan programas destinados a acompañar a las mujeres que decidieron llevar adelante su embarazo. 
Además, Argentina ha sido ejemplo en el reconocimiento de derechos y en la definición de políticas públicas que encuentran en los mecanismos de implementación, el obstáculo a través del cual la idea programática de la política no impacta en calidad de vida de las mujeres. En efecto, ésta ha sido una observación constante de los organismos internacionales que esgrimen la penalización del aborto como un obstáculo en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
El de Castillo era el voto local positivo al proyecto. Fue el último de los tres oradores. Era tarde y parte de su discurso pudo escucharse durante la vigilia en el centro de la ciudad. “Soy católico. He tomado las creencias que mis padres me legaron. Es más: cuando fui gobernador, aboqué mi gobierno a nuestra Virgen del Valle”, dijo el senador en su primer minuto de exposición.
Debía argumentar su posición a favor, y para eso decidió explicitar su creencia y el no condicionamiento de ésta al desarrollo de la política y las políticas. Su postura se conocía de antemano, no hizo muchas declaraciones pero su partido, la Unión Cívica Radical, tuvo que sacar un comunicado de repudio que explicaba las agresiones (y presiones) que estaba sufriendo. 
En su intervención, destacó que no existen derechos absolutos, que rige el principio de proporcionalidad y que la historia del derecho en Argentina era fruto de la secularización. Agregó también: “Estamos frente a un proyecto de ley que, como todos los proyectos de ley, son superables, son posibles. Éste es un proyecto de ley que se inscribe dentro del marco de género. Es del siglo XXI: el siglo en que se suponía que las mujeres iban a tener todas las reivindicaciones”.

¿Todas las reivindicaciones?

En el siglo XXI las mujeres se mueren en la clandestinidad y para poder transformar esta realidad tuvimos que reconocer la militancia intergeneracional (la de antes y la de ahora), explicar que defendemos la vida, posicionarnos respecto a lo que la Constitución no dice, movilizamos, denunciar casos, abrazar el pañuelo verde y abrazarnos entre nosotras en una vigilia de fiesta y emoción que los senadores que votaron en contra no pudieron expresar ni contener.
La Iglesia Católica se mostró como lo que es, un grupo de poder; uno tan grande que todos y todas debieron mencionar. La construcción de las presiones parecía recaer en los pañuelos verdes, hablaron de los y las jóvenes pero no miraron la plaza, mezclaron aborto con otras cosas, y evocaron políticas que nunca militaron como respuestas a situaciones tristes y violentas.
No todas las presiones se repudiaron por igual, pero acá estamos a un mes de la No Ley, muy movilizadas, caminando hacia adelante. En este mes, mientras tanto, junto a otras organizaciones como las Abogadas por el Derecho a la Igualdad, ASDA, APDH, y las Estudiantes por el Derecho a Decidir, hemos logrado la media sanción en la adhesión a la ley de Educación Sexual Integral. Objetivo primero de la Campaña por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito.
Para nosotras, esto recién empieza. 

“Eulalias”
Comunicadoras Feministas Catamarqueñas. 
 

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