EDITORIAL

¿Y si empezamos por casa?

jueves, 09 de agosto de 2018 · 04:09

Las campañas de concientización que se estructuran desde el Estado sobre temas de interés público tendrían más eficacia si el emisor de esos mensajes –es decir, el propio Estado- adoptara permanentemente conductas consecuentes con lo que proclama.

En temas referidos a la higiene urbana, el sector estatal puede ser señalado, en algunos casos o algunas ocasiones, como corresponsable de situaciones objetables, lo que resulta contradictorio con su discurso respecto de la necesidad de mantener en buenas condiciones de limpieza y salubridad los espacios públicos.

No se trata, por cierto, solo de un problema visual: los desperdicios, los residuos, orgánicos o no, a cielo abierto, son sobre todo un problema de salud pública, como lo grafican con claridad las campañas y como lo indica el sentido común.

A medida que transcurran los días y se acerquen las jornadas de intenso calor, se reflotarán seguramente las campañas de prevención de la enfermedad del dengue. Se le recordará a la población, por ejemplo, la recomendación de no acumular chatarra originando potenciales focos de proliferación del mosquito que transmite la enfermedad. Y la Municipalidad, junto a otro organismo, tendrá una participación activa en los operativos de descacharrado en todo el ejido urbano.

Sin embargo, en varios predios del municipio se observan condiciones ideales como reservorios. Uno de ellos es el Corralón que se encuentra en el sector norte de la ciudad, donde no solo se acumulan miles de motocicletas sino también pilas de chatarra que son una invitación al Aedes aegypti para que se radique en ellas.

Se argumentará que despejar el predio de los vehículos secuestrados en operativos de tránsito no es una tarea fácil, pues hay precauciones legales que tomar. El procedimiento correspondiente es compactar las motocicletas cuyos dueños, luego de un lapso determinado, no presentaron la documentación probatoria. Las irregularidades detectadas respecto de estos trabajos son de público conocimiento, al punto que el Concejo Deliberante ha pedido informes sobre la supuesta venta de motores de esos vehículos, es probable que demoren aun más la limpieza del predio.
Sin embargo, la acumulación de chatarra, que se acopia en verdaderas montañas de varios metros de altura ocupando una buena parte del predio no tiene justificación alguna. Y, para colmo, están a la vista de todos los que concurren a ese sector, donde también funciona la Dirección de Tránsito y los Juzgados de Falta.
También peca por omisión el municipio cuando no limpia espacios públicos urbanos, en particular los canales que atraviesan la ciudad y que durante la mayor parte del año están cubiertos de maleza, desperdicios e inmundicia en general, a la que contribuyen por cierto, es justo apuntarlo, ciudadanos irresponsables de conductas igualmente reprochables. 
Si el Estado pretende modificar malos hábitos vecinales, lo mejor es predicar con el ejemplo. Pero está claro que eso no siempre sucede.

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