|| CARA Y CRUZ ||

La ñata contra el vidrio

jueves, 09 de agosto de 2018 · 04:10

Entristece el rol que la Casa Rosada ha asignado a la dirigencia del PRO local. Ingratitudes del oficio político: mientras al secretario de Deportes de la Provincia, Maximiliano Brumec, le regalan 8 millones de pesos y su par nacional, Carlos Mac Allister, viaja a Catamarca para acompañar el resonante acto oficial de la repartija a clubes de la Capital y el interior, ellos tienen que conformarse con gratuitas fotos y palmadas en el hombro al pasar. A esta altura, tienen que admitir que las declaraciones de compromiso con la causa del presidente Mauricio Macri y adhesión hacia su figura, por enfáticas y pertinaces que sean, no logran conmover ni al tan amado Macri ni a su funcionariato, quienes los tienen condenados a asistir con la ñata contra el vidrio a las amigables tertulias que celebran con la gente del Gobierno provincial, con la excusa de mantener saludable la “institucionalidad”.

De puro evidente, la fragilidad de semejante argumento perfecciona una humillación adicional. Nada le hubiera costado a Mac Allister pedirle a Brumec que al menos uno de los 81 subsidios, distribuidos a razón de $100 mil por barba, fuera entregado por algún referente provinciano identificado con el macrismo. Si París bien valía una misa, el secretario de Deportes no iba a poner en riesgo nada menos que 8 millones de pesos por negarse a satisfacer tan modesta condición. Pero se ve que a Mac Allister no se le ocurrió, o bien nadie le sugirió la movida. La capitalización política del acto en el Cine Teatro Catamarca fue enterita al buche de la Casa de Gobierno. Los beneficiarios de las tajadas encadenaron elogios a Brumec y al oficialismo. El amigo Mac Allister asentía chocho de la vida. Para los macristas no quedaron casilleros.

Quizás a los jerarcas y estrategas del PRO catamarqueño les convenga revisar la conducta desplegada hasta ahora. Tanto empeño en declamar lealtad al Gobierno nacional no les ha dado beneficios tangibles. No ya 8 millones de pesos, una utopía; ni para las propinas recomendadas por la diputada nacional Elisa Carrió consiguen. Es porque la potencia de las manifestaciones verbales se ve muy menguada si carecen de referentes políticos importantes. Tal el déficit del PRO: no ha conseguido instalar una sola figura que gravite en el tablero político local. Su desempeño se limita a orbitar alternativamente, según sea el caso o lo que estimen más redituable quienes diseñan las estrategias, alrededor del Gobierno o de alguna de las facciones del radicalismo, sin forjar una identidad propia. Una actitud especulativa, limitada al poroteo coyuntural, que no fructifica en acumulación social genuina. Se trata de una línea de acción mezquina, cuyo eventual éxito depende pura y exclusivamente de las decisiones que se tomen en la Casa Rosada. Por donde se lo mire, entonces, el PRO catamarqueño es mero apéndice de fuerzas ajenas y así parece entenderlo la Nación, que ante semejante escasez de figuras propias atractivas para intentar una proyección, de “paladares negros” que hayan ganado peso específico propio, elige con lógica impecable preservar la relación con el oficialismo. 
 

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