Cara y Cruz

Presión sobre la pista local

El reventón de los cuadernos de la corrupción kirchnerista y su...
martes, 07 de agosto de 2018 · 04:20

El reventón de los cuadernos de la corrupción kirchnerista y su secuela de detenciones inquieta al empresariado catamarqueño involucrado en la causa por corrupción en la obra pública que lleva adelante el fiscal Federal Santos Reynoso. Aunque la locación cordillerana de Catamarca no propicia estrépitos tan fuertes como los procesos que se sustancian en Comodoro Py, los elementos reunidos hasta el momento por Reynoso tienen solidez suficiente para justificar la angustia. A criterio de algunos entendidos, el expediente local contiene incluso pruebas más rotundas que las que precipitaron el alud de detenciones a nivel nacional, al menos hasta que comenzaron las confesiones y delaciones de los “arrepentidos” y los indicios tomaron carnadura más adecuada a los requerimientos judiciales. Las indagaciones catamarqueñas venían desarrollándose a ritmo moroso, pero se teme que los incidentes nacionales incentiven un incremento de la celeridad a partir de ahora. El propio fiscal Federal dijo, pocas horas después de que estallara el escándalo, que ya ha cumplido con todas las medidas “imprescindibles para determinar si hubo o no algún hecho ilícito", de manera que su decisión es inminente.


Atentas al cambio de escena, las empresas constructoras vinculadas a la causa presionan desde diferentes ángulos para lograr que Reynoso atempere el rigor del dictamen que debe elevar al juez Federal Miguel Ángel Contreras a fin de proseguir con la causa. Si bien el ministro de Obras Públicas, Rubén Dusso, es quien más motivos tendría para preocuparse, se ve que los empresarios no las tienen todas consigo. Por razones de prudencia, Reynoso no adelantó si habrá imputaciones, pero valoró como “fundamental” el testimonio de los 28 empresarios que declararon. “Sus declaraciones fueron de suma importancia”, subrayó, sin que el elogio alcanzara a serenar a los que tienen pesadillas animadas por el incómodo sino de los “arrepentidos” del fiscal Carlos Stornelli y el juez federal Claudio Bonadío. 

Habrá que esperar que el dictamen alumbre, pero la información que trascendió a lo largo de la investigación iniciada a partir de la denuncia del empresario Jorge Marcolli induce a suponer que los elementos probatorios son contundentes o poco menos. Está probado que durante el kirchnerismo se conformó en Catamarca una Cámara de Contratistas del Estado para suplantar a la Cámara de la Construcción, cuyas autoridades eran ajenas a las maniobras ilícitas, en las tratativas con la Casa Rosada. También, que las empresas de esa Cámara de Contratistas abrieron por la época investigada cuentas bancarias específicas para que la Nación les depositara directamente, puenteando al Instituto Provincial de la Vivienda, el dinero del anticipo financiero, del que las debían apartar la coima exigida para entrar en el circuito. El arribo a Catamarca por vía aérea de valijeros del poder nacional que se llevaban el bocado en efectivo, en coincidencia con las fechas de apertura de las cuentas especiales, también estaría comprobado. Esto abona el relato de Marcolli, quien aseguró que el ex secretario de Obras Públicas de la Nación José López, célebre por revolear bolsos ahítos de dólares sobre tapias de conventos, le indicó que debía ajustarse al protocolo establecido y poner el óbolo si es que quería acceder a obras en Catamarca. El “modus operandi” es idéntico al que se probó a nivel nacional. La posibilidad de que tal similitud despierte curiosidades inconvenientes en Comodoro Py es otra causal de tormento anímico que empuja al empresariado provincial a redoblar su presión sobre Reynoso.
 

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