Editorial

Ajustar menos a los amigos

Las estadísticas, los números gruesos de la economía argentina, indican...
martes, 07 de agosto de 2018 · 04:28

Las estadísticas, los números gruesos de la economía argentina, indican que el ajuste a las provincias ya empezó, bastante antes incluso que la corrida cambiaria de mayo-junio obligara al gobierno nacional a recurrir a la variante extrema de su plan A, que por otra parte es el único que tiene, como lo han admitido reiteradamente el presidente y sus ministros.


En mayo de este año, cuando los efectos de la brusca devaluación no habían impactado de lleno, las transferencias para gastos de capital hacia los estados sub nacionales (provincias y municipios), es decir, los fondos destinados a inversión y obra pública, registraron una baja del 33,3 por ciento respecto del año anterior. Los datos pertenecen al último informe de Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública.


El panorama para el resto del año es, como podrá entenderse, más desalentador aún.


El freno al financiamiento de obra pública en las provincias estaba previsto antes de la crisis cambiaria. Es que el gobierno nacional había apostado a incentivarla el año pasado, cuando se terminó de constatar que la lluvia de inversiones nunca iba a llegar, para dinamizar la actividad económica en un año electoral que juzgó, con razón, clave para su consolidación política. Logrado el triunfo, el recorte en el rubro estaba cantado.


Pero el acuerdo con el FMI implica la profundización del ajuste, que tiene a las provincias como inevitables "socias". Ahora bien, las estadísticas oficiales arrojan más confirmaciones. Por ejemplo, que el gobierno de Cambiemos es continuador de una larga tradición argentina de discriminar a las provincias cuyo signo político no coincide con el del gobierno nacional, y, por el contrario, favorecer a las aliadas. 


Las más favorecidas han sido en estos años la ciudad y provincia de Buenos Aires, gobernadas por el Pro y de un inmenso caudal electoral. Los beneficios para la capital del país no demoraron más de un mes en llegar, contando desde que Mauricio Macri accedió al gobierno. En efecto, en enero de 2016, por Decreto de Necesidad y Urgencia decidió más que duplicar la coparticipación del distrito más rico del país, ensanchando la brecha de ingresos respecto de los distritos más postergados de la Argentina.


Respecto de la provincia gobernada por María Eugenia Vidal, según datos del ministerio que conduce Nicolás Dujovne, tuvo en el primer semestre de este año, sin contar leyes especiales, las compensaciones pautadas en el Pacto Fiscal ni el Fondo Federal Solidario, un incremento del 102 por ciento de sus ingresos coparticipables en comparación con el mismo período del 2017. 


El ajuste que se agudizará en el segundo semestre de 2018 y continuará, quizás con menos énfasis por tratarse de un año electoral, en 2019, afectará a todos los distritos, pero a algunos más que otros. 


Sustraer del agudo impacto negativo de las medidas de contención del gasto público a los distritos gobernados por los amigos Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, es juzgado clave por Macri y su entorno. Por ahora, la respuesta a estas inequidades de parte del resto de las provincias ha sido excesivamente complaciente.

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