|| CARA Y CRUZ ||

Frontera caliente

lunes, 06 de agosto de 2018 · 04:02

El ímpetu napoleónico del intendente santarroseño Elpidio Guaraz merecía trascender los escuetos límites provinciales. Su vocación expansionista ya se había manifestado con un cambio de domicilio que perpetró para tratar de postularse a la intendencia de Los Altos, comuna lindera a la suya. El movimiento estratégico había sido cuidadosamente diseñado. Mientras preparaba el salto, Guaraz se ocupó de restringir la incidencia de opositores en el Concejo Deliberante de Santa Rosa, vía expulsiones de ser preciso, para dejar al frente del cuerpo a su hermana Esther, cosa de que lo suplantara al frente del Ejecutivo en caso de que su incursión en Los Altos se coronara con éxito. No pudo ser, pero el lord mayor no es sujeto que defeccione a la primera de cambio. Reorientación sus afanes y está empeñado ahora en ampliar su esfera de influencia a la municipalidad de San Pedro de Guasayán, ubicada en la provincia de Santiago del Estero. Respalda allí la candidatura a intendente de Guido Sotelo, opositor del intendente en ejercicio José Roberto Nour. La colaboración de Guaraz no se acota a lo verbal: contribuye a la tarea proselitista de su aliado santiagueño con dádivas. La intensificación del tráfico fronterizo de camiones en campaña precipitó la reacción del intendente Nour, que instaló una cabina para cobrar peaje a las dádivas. Elpidio contraatacó clausurando negocios en la jurisdicción de Santa Rosa cuyos propietarios supone afines a Nour, con la advertencia: “sin perjuicio de radicar la correspondiente denuncia penal”. Cada uno opera con lo que tiene a mano. El conflicto recrudeció tras un piquete montado por la gente de Nour para impedir el paso de cargamentos de materiales de construcción provenientes de Santa Rosa, resistido por tropas de Sotelo que contaban con la colaboración de funcionarios y agentes municipales santarroseños. Se ve que la situación económica de Santa Rosa es de lo más holgada, pues a Guaraz le sobra como para suministrar materiales de construcción a la población de comunas ajenas. Un filántropo.

 

Parece que este santiagueño Nour no es de ancas y tiene unas tendencias a la desmesura similares a las de su colega de Santa Rosa. En la página 2 de la edición de hoy se reproducen unas manifestaciones suyas idénticas a las del general Leopoldo Fortunato Galtieri en el inicio de la trágica aventura de Malvinas: “Si quieren venir, que vengan; les ofreceremos batalla”. El desafío a las “patotas” fue planteado por el intendente Nour luego de las clausuras ejecutadas en Santa Rosa, en un acto de entrega de viviendas entintado de electoralismo, como es clásico en todas las provincias. Habrá que ver cómo toma Guaraz tamaña osadía. Tal vez se tome algún tiempo hasta que se reponga de las secuelas de la riña en la que se vio envuelto hace pocos días. Las elecciones municipales santiagueñas son recién en septiembre.

 

Otro asunto que habría que prever es el de las eventuales reacciones institucionales del Gobierno de Santiago del Estero por la intromisión de Guaraz en el entuerto electoral. Conociendo el paño, sería una imprudencia subestimar los alcances que podría tomar la controversia en el “lejano este”, o “lejano oeste”, si se prefiere adoptar la perspectiva santiagueña. Un problema es que el intendente de Santa Rosa no es propenso a aceptar sugerencias de ningún tipo y estima que su voluntad está por encima de cualquier norma. Una extensa carrera de extralimitaciones lleva a presumir que no se quedará en la horma solo porque su par de San Pedro de Guasayán le haya advertido que le hará frente. Más razonable es que prepararse para que ocurra lo contrario. Quizás sea conveniente alguna gestión de la Provincia para que despliegue su apoyo a un candidato de otra comuna por carriles menos provocativos que las dádivas.

 

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