|| CARA Y CRUZ ||

Macristas en la trampera

viernes, 31 de agosto de 2018 · 04:03

Hay momentos políticos de fuerte alcance explicativo. Si alguien indagara sobre los motivos de la impotencia de la oposición catamarqueña, este es uno de ellos: mientras los más amargos recuerdos son convocados por la crisis financiera y económica, las tijeras del ajuste se ciernen sobre las finanzas provinciales, arden las causas por corrupción con terminales en las provincias y en enclaves del Gobierno local aparecen indicios de enjuagues reñidos por lo menos con la prolijidad administrativa, quienes se postulan como alternativa de poder insisten en expresar su aflicción por la eventual suspensión de las primarias abiertas simultáneas y obligatorias, más conocidas como PASO. Algún pensador supo decir que lo grave no es decir tonteras, sino decirlas con énfasis, pero el patetismo de la inquietud por este asunto tan ajeno a los problemas inmediatos de la gente se profundiza no solo por el entusiasmo de los enunciadores: el rechazo a la posible eliminación del instituto se reitera tantas veces como facciones tiene la ensalada de sellos y egos que es Cambiemos. Al repudio del bloque de diputados “Vamos Juntos”, sucede el del bloque de diputados “Cambiando Juntos”; una tercera impugnación corre por cuenta de la Mesa Provincial Cambiemos; el concejal Simón Hernández redunda en nombre de Movilización, el coordinador del Plan Belgrano Miguel Vásquez Sastre lo hace en representación de la línea radical Vanguardia…y así.


Parece que ninguno de los desesperados por pronunciarse advierte la contribución que le hace al oficialismo. Que el propio Gobierno promueva la discusión sobre este asunto de las PASO, justo ahora, no es indicio suficiente de interés por dispersar una agenda que le resulta compleja. El objetivo gubernamental, que ha sido logrado, era sumir a sus adversarios en la ansiedad por la posible realización de las elecciones provinciales en marzo, desdobladas de las nacionales. La trampera fue tendida a través del ministro de Gobierno, Marcelo Rivera, y aceitada por el presidente provisorio del Senado, Jorge Solá Jais, quien presentó un proyecto para reformar la ley pertinente; los macristas se metieron con pata y todo. En contrapartida, los habituales voceros del oficialismo no replicaron las iniciativas para cambiarle el nombre de Néstor Kirchner a calles y pasajes, única idea que alumbró el magín macrista para tratar de ganar espacio en el debate público.

 

El apresuramiento de los referentes de Cambiemos por anticipar su rechazo a la suspensión de las PASO revela algo más serio que la candidez política: hace evidente que sus prioridades están divorciadas de las del ciudadano común ¿Es razonable suponer que en medio de la zozobra por el impacto de la crisis, con bolsillos flacos y puestos de trabajo perdidos o en peligro, algún catamarqueño está preocupado por las primarias? Aparte, con primarias o sin ellas, nada les impide a los radicales y sus socios celebrar internas para dirimir sus cuitas llegado el caso. Lo ridículo del argumento utilizado por el Gobierno para instalar la discusión es claro: si de economizar se trata, basta con hacer las elecciones locales junto con las nacionales. Es todo el provecho político que la oposicón puede sacar del tema. La iniciativa de Solá Jais recién empieza a carretear en la Cámara de Senadores y, si pasa de ahí, tiene que discutirse todavía en Diputados ¿Tiene algo que decir la oposición sobre la realidad política local y nacional hasta que el debate se abra en el Parlamento, si es que se abre? Temas controversiales y difíciles para el Gobierno no faltan. Capaz que falten ganas. O imaginación.

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