EDITORIAL

Veneno en la mesa

viernes, 03 de agosto de 2018 · 04:00

Las campañas que se realizan por instalar hábitos de alimentación saludable enfatizan la necesidad de consumir cantidades mayores de frutas y verduras, esfuerzo razonable si consideramos la atracción gastronómica de la mayoría de los argentinos por la carne, cuya ingesta en exceso genera puede provocar complicaciones para la salud de las personas.

Sin embargo, un informe realizado recientemente por el Senasa podría perfectamente poner en tela de juicio la presunta salubridad de la comida vegetariana en nuestro país. No por la propiedad intrínseca de esos alimentos, sino por la presencia de agrotóxicos no autorizados o en cantidad superiores a las permitidas.

Los técnicos de este organismo, que ejerce controles sobre la sanidad animal y vegetal, detectaron en las frutas y verduras que se venden en todo el país la presencia de 80 agroquímicos, entre ellos cuatro sustancias que están prohibidas y otras seis que no están autorizadas. Esos pesticidas, herbicidas y fungicidas terminan incorporándose al organismo humano, en cantidades que se detectan fácilmente en orina y sangre.

No se trata de un hecho novedoso, pues los controles vienen detectando estas irregularidades desde hace años. Lo novedoso, en todo caso, es que se haga público, y el mérito de su difusión no debe atribuírsele al organismo estatal, sino a la ONG Naturaleza y Derecho que presentó el año pasado un recurso de amparo y este año un pedido de acceso a la información para que se ventilaran estos datos preocupantes.

Además de la escasa vocación del Senasa para hacer pública esta información, también generan preocupación la falta de medidas conocidas para impedir y eventualmente sancionar estas prácticas contaminantes, además de la futura capacidad del organismo para ejercer el contralor, teniendo en cuenta que, al igual que otras áreas clave del Estado nacional, también está sufriendo un ajuste presupuestario que ya provocó el despido de alrededor de 130 técnicos.

La posibilidad cierta de que las frutas y verduras que se consuman estén contaminadas con agrotóxicos debe preocupar también a los catamarqueños, porque la mayoría de este tipo de productos que se comercializan en nuestro territorio provienen de provincias vecinas, donde la utilización de herbicidas y pesticidas está más generalizada.

Una alternativa saludable es la agricultura orgánica, que además de no utilizar  fertilizantes y plaguicidas sintéticos para proteger el medio ambiente y la salud humana, minimiza el uso de los recursos no renovables. Por eso se la denomina también agricultura sustentable.

Esta modalidad, sin embargo, tiene restricciones relacionadas con su rentabilidad. De modo que, mientras se dan las condiciones para que se desarrolle de manera intensiva, la agricultura tradicional deberá someterse a controles estrictos, que no han funcionado hasta ahora por desidia o negligencia, para que los productos químicos que utiliza sean solo los admitidos y siempre en proporciones que no afecten la salud humana.

 

Otras Noticias