|| CARA Y CRUZ ||

Momento de distensión

miércoles, 29 de agosto de 2018 · 04:05

Las estruendosas aflicciones por la eliminación del Fondo Sojero han sido reemplazadas por la prudencia declarativa. Conviene desconfiar de los reproches y movimientos institucionales que se hagan en adelante al respecto: todo indica que las tratativas entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales para acotar el déficit en el Presupuesto 2019 cerrarán con éxito, al margen de lo que ocurra con la tajada destinada a las provincias de los ingresos por las exportaciones de granos. Los rezongos de los delegados provinciales fueron respondidos con números que marcan un incremento sostenido de los ingresos de sus distritos, a un ritmo superior a la inflación, y la asunción del compromiso de que el esfuerzo mayor lo harán provincia de Buenos Aires y la CABA. 


Sería justo: Buenos Aires se armó de un colchón financiero importante el año pasado, con los recursos que se le asignaron a cambio de la eliminación del Fondo del Conurbano Bonaerense. Aparte, los operadores nacionales advierten a sus interlocutores que un estallido en la crisis, indefectible si el déficit fiscal no se reduce, no sólo perjudicaría a la Presidencia. En el escenario actual, nadie sabe quién podría salir ganancioso del caos. El efecto disuasivo de las matemáticas, sin embargo, no fue tan importante como las promesas de que la Nación se mantendrá prescindente en los litigios políticos locales del año próximo. Es uno de los puntos que más interesa a los gobernadores del peronismo, la mayoría de los cuales buscará su reelección. Asoma un nuevo pacto, al estilo del que se selló el año pasado para allanar la sanción de la reforma previsional y el aumento de las tarifas. Por razones de pudor, quizás se prescinda de los detalles escenográficos y las bullas sean menores, pero el acuerdo general parece estar cerrado. 

Ignacio Zuleta Puceiro dio cuenta de estos acercamientos con los gobernadores en la edición del domingo de Clarín. El impacto del episodio de los cuadernos, cuya onda expansiva llegó a las provincias, desdibujó las chances de afianzar una propuesta de alcance nacional capaz de conjugar los intereses de los mandatarios opositores, que protegerán el cuero propio antes de embarcarse en inciertas aventuras. Un ala del Gobierno nacional, dice Zuleta, puja ahora por acordar la unificación de todas las elecciones en el turno nacional de octubre y la suspensión o revisión de las PASO, cuya celebración costó el año pasado más de $6000 millones. El analista Carlos Pagni, de La Nación, consignó por su parte que a cambio del acuerdo para el Presupuesto 2019, la Casa Rosada será contemplativa con las necesidades fiscales y políticas de los gobiernos provinciales. Este diseño de consenso con los caciques locales, que el presidente Mauricio Macri pretende capitalizar, sanción del Presupuesto mediante, como señal de previsibilidad hacia el exterior, tiene el inconveniente del radicalismo, que el año que viene espera el respaldo de sus aliados de Cambiemos para intentar obtener o recuperar administraciones que están en manos del justicialismo. “Se abre un juego nuevo, inquietante para las relaciones de poder: un grupo de peronistas que está dispuesto a hacer "macriperonismo", no adhiriendo a Cambiemos, sino haciendo un acuerdo con Macri en detrimento de las expectativas de muchos radicales que tienen en esas provincias las probabilidades de ganar”, dijo Pagni. Pero esa es otra discusión y, en cualquier caso, la Rosada la dará encuestas en mano, para confrontar aspiraciones con posibilidades concretas. 

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