EDITORIAL

Operativos y gobernabilidad

sábado, 25 de agosto de 2018 · 04:00

Si bien el presupuesto anual que aprueba el Congreso de la Nación cada año es de cumplimiento muy relativo, y una vez culminado el ejercicio se advierten en las distintas áreas sobre ejecuciones, sub ejecuciones, obras y programas contemplados que no se ejecutaron y no contemplados que sí se llevaron a cabo, lo cierto es que tiene una importancia vital, porque representa el esquema básico del plan de gobierno, sobre el que se asientan los criterios generales de distribución de los fondos públicos.

No es casual, en consecuencia, que en la previa de la elaboración del proyecto de presupuesto 2019 haya tantas negociaciones entre Nación y las provincias, que suelen ser habituales para esta época del año, pero mucho más este año, en que la crisis golpea mucho más fuerte que en los anteriores. 

Las provincias deberán ceder, en este proceso de ajuste, alrededor de 100.000 millones. Los gobernadores saben que, aunque son las medidas de la gestión nacional en gran parte las responsables del mal momento económico y financiero –de hecho, el déficit de las provincias es sustancialmente menor al de Nación-, los recortes afectarán también a sus propias gestiones. De modo que si bien hay mandatarios que están dispuestos a alinearse con la estrategia nacional –todos los de Cambiemos y algunos opositores-, hay otros que todavía se muestran muy renuentes a acordar semejante achique presupuestario. 

Esta semana se conoció la existencia de una encuesta encargada por el gobierno nacional respecto de la imagen de los gobernadores. Algunos de sus datos trascendieron a través del diario Clarín, filtrados por funcionarios nacionales. Según el relevamiento, la imagen de los gobernadores es pésima en sus respectivas provincias.

Los mandatarios provinciales creen que se trata de una estrategia montada por el gobierno para desprestigiarlos y forzarlos a aceptar las condiciones puestas por la Casa Rosada. En realidad, los números parecen bastante alejados de la realidad. Los gobernadores de la oposición tienen, según esta encuesta, imagen positiva bajísima. 

El santiagueño Julio Zamora posee, por ejemplo, un 17 por ciento de imagen positiva, lo que contrasta fuertemente con el respaldo electoral que tuvo hace menos de dos semanas, cuando sus candidatos ganaron las elecciones municipales de esa provincia con el 63 por ciento de los votos, superando por más de 40 puntos a los candidatos de Cambiemos.

De acuerdo con los datos del sondeo, la gobernadora catamarqueña Lucía Corpacci posee el mismo nivel de imagen positiva que el santiagueño. Otras encuestas realizadas en nuestra provincia arrojan resultados muy distintos, más favorables a la mandataria.

Pero al margen de estos presuntos operativos, lo que tanto los funcionarios nacionales como los mandatarios provinciales deben tener en cuenta que los esfuerzos por reducir el gasto debe ser de aplicación racional y no de implementación a las apuradas y ajustando a los sectores de mayor vulnerabilidad. No solo por un acto de elemental justicia, sino también porque en épocas de crisis recrudecen peligrosamente los problemas de gobernabilidad. 

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