Lo bueno, lo malo y lo feo

Todos los días dice presente

viernes, 24 de agosto de 2018 · 04:00

Señor Director:

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad o TDAH está instalado en todos los niveles de la educación formal.

El TDAH tiene un efecto muy negativo sobre los niños o adolescentes que lo padecen. A largo plazo, y si no se trata correctamente, produce una disminución del rendimiento académico que desemboca en fracaso escolar. Esto dificulta su paso a cursos superiores, o si pasan de curso, no dominan la materia anterior, por lo que la base de conocimientos del niño-adolescente se hace cada vez más endeble, menos concreta, por lo tanto insegura. Además, afecta el desarrollo social y emocional del niño-adolescente que lo sufre. Aparecen múltiples problemas en las relaciones con los compañeros por su impulsividad, los niños-adolescente con TDAH tienden a tener pocos amigos, poco duraderos, y las relaciones son menos estrechas. Por los fracasos repetidos en el colegio, con los amigos y las discusiones con los padres por las malas notas y mal comportamiento son frecuentes los síntomas depresivos. Algunos pueden empezar con comportamientos negativos, desobediencias cada vez mayores, desafíos de la autoridad y poco a poco problemas de conducta mayores, e incluso abuso de alcohol y drogas (especialmente “porros”).
No se trata de un trastorno cosmético o fruto del perfeccionismo de la sociedad. Hay que estar atentos con el TDAH, los niños-adolescente que no reciben tratamiento correcto suelen provocar graves trastornos al menos distintos ámbitos de su vida (en casa, en el colegio, con los amigos, en el trabajo...)
El aporte comprometido y responsable de la familia, como así también el control profesional es muy importante y definitivo en la búsqueda de superar el TDAH en niños y adolescentes.

Prof. Alberto Rufino Calderón (Tito)
DNI 7.659.274

 

Otras Noticias