Cara y Cruz

Sugerencias para Fama

En su reciente visita a Catamarca, en un diálogo que...
martes, 21 de agosto de 2018 · 04:20

En su reciente visita a Catamarca, en un diálogo que mantuvo con El Ancasti, el ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro, elogió la apertura a nivel provincial de la Tecnicatura en Procesos Mineros y consideró que las universidades tendrían que adecuar su oferta académica a las necesidades laborales de la sociedad en que se insertan, porque “no están dando los profesionales que el país demanda”. Una alusión a medida de las autoridades de la Universidad Nacional de Catamarca, blanco de objeciones por el impulso que imprimen a disciplinas de las que el mercado laboral de la provincia está saturado, mientras otras que podrían abrir a los egresados oportunidades de empleo y realización personal importantes son postergadas. No se trata de malograr vocaciones genuinas, sino de visibilizar y promover la formación de recursos humanos en campos que la sociedad catamarqueña precisa desarrollar para empezar a superar los añejos obstáculos que la engrillan en el atraso. 


En los actos donde lanzó la Tecnicatura en Procesos Mineros, la gobernadora Lucía Corpacci explicó que tomó la decisión política de avanzar en concordancia con la demanda de personal  especializado de las empresas dedicadas a la minería y subrayó la relevancia de “orientar las currículas educativas a lo que estamos necesitando”. Finocchiaro se pronunció en idéntico sentido. “Tenemos que trabajar junto con los rectores en una reforma que haga una universidad más ágil. Tenemos que acortar las carreras, no puede ser que pase tanto tiempo para que se reciban. Además, los chicos desertan. Hay que hacer trayectos formativos comunes en el país, que las universidades comiencen a especializarse en determinadas cuestiones”, dijo en la entrevista que mantuvo con este diario, publicada en la edición de ayer. “Hay que apostar en las áreas de conocimiento vacante como la tecnicatura que se lanzó en Catamarca (por Procesos Mineros), que es el presente y el futuro. Tenemos que dejar de pensar en las carreras tradicionales para incentivar otro tipo de vocaciones", expresó.  


Finocchiaro y su gente se reunieron con el rector de la UNCA, Flavio Fama, bajo cuyos auspicios se abrió con pitos y flautas la carrera de Arquitectura. Ya hubo quejas de los alumnos por inconvenientes edilicios y discontinuidades en el dictado de clases, pero las principales críticas a esta iniciativa no pasaron por las eventuales restricciones de la infraestructura, sino por el esfuerzo erogado para incorporar a la oferta académica una disciplina divorciada de las necesidades de la provincia, que requiere más bien desarrollar actividades como minería, agroindustria o turismo, por poner solo los tres ejemplos planteados por el Gobierno. Esto, sin entrar a considerar la cantidad de arquitectos (o de abogados, para que no se diga que hay discriminación profesional) que ya compiten por la demanda laboral local y terminan resignados a tirar el ancla en la administración pública. Sin perjuicio de estas objeciones, debe reconocersele a Fama la colaboración prestada al Gobierno para atenuar la presión de los arquitectos desempleados sobre el Estado provincial: la flamante carrera les permite colocarse como docentes en la UNCA y, de paso, sondearlos para analizar su aptitud en las roscas que facilitan la perpetuación del propio Fama y los decanos. No puede predecirse que rumbo tomará Fama tras el encuentro con el funcionario nacional, pero sería atinado que tome nota de sus sugerencias en algún rincón de la bitácora de viajes o de la agenda que despliega con el programa “Hacemos” para darle carnadura a su proyecto político de trascender los mezquinos límites académicos.
 

Otras Noticias