|| CARA Y CRUZ ||

Detenido en el tiempo

lunes, 20 de agosto de 2018 · 04:03

Guillermo Dré ostenta un récord envidiable en el Estado provincial: es el funcionario que más tiempo lleva al frente de la Dirección de Aeronáutica, resistiendo el cambio de gobiernos y de varios superiores. A esta altura ya quedan pocas dudas de que su permanencia no se debe tanto a su buen desempeño como a la ausencia de un reemplazante. Fue designado a mediados de la administración del Frente Cívico y Social por el ex gobernador Eduardo Brizuela del Moral y confirmado en los dos períodos posteriores de Lucía Corpacci; es decir, va camino a cumplir dos décadas en el cargo. El dato curioso de la gestión Dré es que siempre ha sido protagonista de noticias emparentadas con los conflictos y los escandaletes. Por caso, a principios de 2011, el temperamental piloto de aviones se ganó un lugar en la agenda informativa por haber denunciado a un empleado a su cargo de haberlo tomado a las trompadas en su oficina, supuestamente por un reclamo laboral no resuelto. La versión del empleado fue por demás sorprendente: dijo que en realidad Dré “se golpeaba solo y gritaba que le pegaban”. Lo cierto es que el funcionario consiguió su objetivo: al dependiente lo trasladaron a otro organismo y él le pusieron una consigna policial para protegerlo de cualquier intento de venganza.

 

Ese mismo año, un vuelo sanitario en un avión de la Provincia partió urgente rumbo a Buenos Aires trasladando a un paciente que había sufrido un ACV, pero quedó varado en el aeropuerto de Rosario por desperfectos mecánicos. El piloto era el propio Dré. El paciente debió ser trasladado en una ambulancia junto a su esposa. La cuestión es que la aeronave estuvo varada seis meses en un hangar rosarino sin que sea reparada. Fue entonces que el piloto catamarqueño Gaspar Vildoza, empleado de Aeronáutica, denunció a Dré por haber abandonado el avión a las buenas de Dios, “sin ninguna faja o precinto de seguridad en el motor izquierdo, para evitar posibles robos, hurtos o recambios de partes”. Como no nadie le dio bolilla, un año después Vildoza hizo una presentación formal en la Fiscalía de Estado en la que sumó varios hechos supuestamente irregulares en la Dirección de Aeronáutica, además del caso del avión en el aeropuerto de Rosario. Por entonces, al frente de la Fiscalía estaba Marcos Denett, hoy secretario de Seguridad, a quien Vildoza le aclaró que su denuncia era una suerte de ampliación de otra que había presentado ante su antecesor, Simón Hernández. Ni Hernández ni Denett movieron un dedo para investigar si había algo de cierto sobre los hechos en cuestión.

 

Y si de capacitaciones se trata, no hay dudas que mantener los papeles de los pilotos en orden le cuesta una fortuna a la Provincia. Hace unos años, Dré y un grupo de pilotos –que, al parecer, son los selectos- se convirtieron en la envidia de todos al difundirse fotos de ellos tomando sol en un hotel cinco estrellas de Miami y comiendo ostras en un restaurant de esa ciudad. Era apenas una escala para los test obligatorios que deben hacer en Texas (EE.UU.) y que, según informó ayer este diario, cuestan no menos de $700 mil al erario provincial. Un turismo vip sin dudas. Pero el conflicto permanente en la Dirección de Aeronáutica es el que viene denunciando desde hace años la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), respecto a que Dré no trata a todos los pilotos con la misma vara. Según aseguró el titular de APLA, Nicolás Capella, Dré se preocupa solo en capacitar a unos pocos privilegiados y a otros (ocho en total) los tiene castigados con sueldos muy bajos y no los mueve de la provincia. “Se maneja como un señor feudal”, dijo Capella respecto al funcionario, de quien recordó viajes turísticos familiares con aviones de la Provincia y aquel inolvidable episodio de cuando cerró la Dirección por un viaje al exterior y comunicó a todos –incluida a la OSEP- que tomen las precauciones del caso en caso de urgencias. Fue la propia Gobernadora quien debió intervenir para que reabran el organismo por cualquier emergencia. Pese a todo, Dré sigue intacto en su sillón, o en “sus” aviones, como suele jactarse, resistiendo el paso del tiempo.

 

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