Cara y Cruz

El aguantadero

De “honorable” no le ha quedado nada a la Cámara de Senadores de...
sábado, 18 de agosto de 2018 · 04:20

De “honorable” no le ha quedado nada a la Cámara de Senadores de la Nación esta semana, luego de haber dado la espalda a la Justicia para proceder con los allanamientos en propiedades de la ex presidenta Cristina Kirchner por el escándalo de los cuadernos de las coimas en la obra pública. Por el lado de ella, ha demostrado que aún conserva suficiente poder de disciplinamiento de los senadores peronistas, pero también sobre el PJ como fuerza política, que el jueves pasado salió al cruce de la investigación del juez Claudio Bonadío y la calificó como un “show”. Para estos legisladores y los gobernadores peronistas, nada importa el millonario saqueo del Estado que destapó la investigación de los cuadernos del ex chofer Centeno y que cada día confirman los empresarios y ex funcionarios que se ofrecen como arrepentidos. Una cosa es lo que dicen acerca de luchar contra la corrupción y otra muy distinta lo que hacen cuando tienen la oportunidad de castigarla. En el caso de los allanamientos cuya autorización solicita la Justicia –a esta altura de los acontecimientos, apenas se trata de un formalismo procesal-, los senadores han demostrado un aval liso y llano al delito. Y por eso no han hecho otra cosa que convertir la Cámara alta en un aguantadero de la venalidad.  

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En el momento de levantar la sesión por falta de quórum, en el recinto había 36 senadores sentados en sus bancas, la mayoría de ellos de Cambiemos, peronistas disidentes y de algunas otras fuerzas minoritarias. Del bloque que conduce el peronista Miguel Pichetto, solo 8 legisladores dijeron presente; otros 16 no bajaron al recinto aunque sí estaban en el edificio del Congreso, al igual que la propia Cristina, quien aguardó en su despacho hasta asegurarse que fracasara la convocatoria, y después, sí, salió sonriente del Congreso repartiendo saludos a los conmilitones que la esperaban afuera para vitorearla. Pero la bancada de Cambiemos también tuvo una cuota de responsabilidad: el bonaerense Esteban Bullrich, uno de los principales impulsores de aprobar los allanamientos, no estuvo porque había viajado a Europa con su familia por, según dijo, “razones personales”. Su presencia habría permitido el quórum inicial. Para los opositores, si el Gobierno no se preocupaba por autorizar el pedido de Bonadío con sus legisladores, por qué debían facilitarlo ellos. Pura chicana parlamentaria. Lo que estaba en juego no era una simple pulseada numérica, sino un gesto del Senado a favor de la transparencia y contra la corrupción. El mensaje a la sociedad fue todo lo contrario.

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Tal encubrimiento a la senadora y ex presidenta argentina se explica en algunos casos porque hay senadores que responden directamente a gobernadores peronistas que hicieron buenas migas en los años de la depredación kirchnerista del Estado. Un ejemplo claro es el del mandatario formoseño Gildo Insfrán –cuyos legisladores se ausentaron el miércoles-, quien se encuentra en aprietes por la antojadiza contratación de la consultora The Old Fund, la misma que intervino en la compra ilegal de Ciccone por la que está condenado y preso el ex vice Amado Boudou, aunque allí fue para renegociar la deuda de la provincia con la Nación. Algo por demás curioso tratándose de dos administraciones del mismo signo político. En el caso de Catamarca, quien no asistió a la sesión fue la senadora Inés Blas. Es claro también que en el espaldarazo a Cristina Kirchner varios gobernadores se juegan su propia supervivencia política en el marco de un “Lava Jato” a la argentina que amenaza con extenderse más allá de lo conocido hasta hoy. El Senado tuvo una oportunidad inmejorable de dar una fuerte señal a favor de la república. En cambio, transmitió que en el país sigue reinando la impunidad. 
 

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