EDITORIAL

Los costos de una negligencia

viernes, 17 de agosto de 2018 · 04:01

“Los únicos privilegiados son los niños”, de la liturgia peronista, es indudablemente la frase más emblemática de las muchas que salen de bocas de los dirigentes políticos, particularmente en tiempos de campaña, para destacar la necesidad que los más pequeños tengan atención preferencial del Estado.

Sin embargo, la abundancia de proclamas en ese sentido no se refleja en las políticas públicas. Los indicadores sociales ponen en evidencia el alto grado de vulnerabilidad que tienen los chicos y adolescentes, con tasas por arriba del promedio general.

Algunos de los avances legislativos conseguidos en los últimos años, para colmo, no se implementan por la pasividad o negligencia de algunos de los poderes del Estado. Y la responsabilidad les cabe tanto al gobierno nacional como a los provinciales.

Hay dos leyes que establecen la creación de la figura del Defensor del Niño y que no se cumplen. Una fue sancionada en el año 2005 por el Congreso de la Nación. La otra, por la Legislatura provincial en 2013. Pese al tiempo transcurrido, no hay Defensor del Niño ni a nivel nacional ni a nivel provincial.
En Catamarca la ley es la 5.357 de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes y consigna que debe conformarse una comisión bicameral que llame a concurso para la selección del Defensor de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes.

La ausencia de este funcionario no es un problema solo burocrático, sino que tiene un impacto real negativo en la situación social de este grupo etario. Entre otras competencias, el Defensor del niño tiene la misión de supervisar a las entidades públicas y privadas que se dediquen a la atención de niñas, niños y adolescentes, y la obligación de denunciar ante las autoridades competentes cualquier irregularidad que amenace o vulnere sus derechos. También debe supervisar el estado y las condiciones de detención de todo niño, niña o adolescente privado de libertad.

A nivel nacional la demora es mucho mayor, pero al menos ya se creó la Comisión Bicameral y se estima que el Defensor será elegido en octubre entre 58 candidatos que ya se postularon.
La legislación federal prevé también que la figura se cree en cada una de las provincias, con lo cual en Catamarca hay un doble incumplimiento. Pero no es la única provincia en falta: otras 19 se encuentran en una situación similar.

La legislación que promueve la creación de esta figura deroga la vieja institución del patronato. Representa un avance de la democracia en la protección de los derechos de este sector de alta vulnerabilidad. Pero, según se ve, lo que es fácil de plasmar en un papel se vuelve incomprensiblemente difícil de aplicar en la práctica. La falta de voluntad política de los Ejecutivos –el nacional y los provinciales- se explica porque el Defensor del Niño establece un fuerte control sobre las políticas públicas orientadas al sector.

En un país en el que casi la mitad de los niños se encuentra bajo la línea de la pobreza, el costo de esta negligencia es demasiado alto como para seguir tolerándolo.

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