|| CARA Y CRUZ ||

Empieza la pulseada del ajuste

jueves, 16 de agosto de 2018 · 04:01

El monolítico rechazo de las provincias a la eliminación del Fondo Federal Solidario, más conocido como Fondo Sojero, prefigura el tono de la discusión por el ajuste que Nación debe aplicar para tratar de mantenerse en caja frente al monitoreo del FMI. Si bien no es el primer tijeretazo al interior, pues salvo en los casos de la CABA y Buenos Aires los ingresos reales de las provincias cayeron durante el último año, se trata de recursos que tienen, aparte de su gravitación estrictamente económica, valor simbólico federal: para intentar arrimar el consenso de los gobernadores a los cambios en el esquema de retenciones a las exportaciones agrícolas que detonó conflicto con el campo en 2009, se decidió destinar el 30% de lo que se recaudara a las provincias. Si se consideran los precedentes, se advertirá que los movimientos de la Casa Rosada responden a un “modus operandi” político: mete el cuchillo, examina las reacciones de los perjudicados y acomoda sus procederes a ellas. Apunta a configurar la mesa de negociaciones.

 

Pasó, por ejemplo, con el consenso federal de fines del año pasado, pactado bajo la presión de un fallo inminente de la Suprema Corte que actualizaría el Fondo del Conurbano Bonaerense en perjuicio de las provincias. La sombra vigilante del FMI es un condicionante nuevo en esta oportunidad, pero aún así la anulación del Fondo Sojero ubica en el terreno de lo concreto tratativas que hasta el momento venían desarrollándose en el plano hipotético. Es el inicio de la pulseada por el ajuste. El resultado de la interacción entre la Nación y las provincias se materializará en el Presupuesto del año que viene, que viene con podas en partidas vitales para los gobernadores, como las del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) o las del Fondo Nacional de la Vivienda (FONAVI). Al mismo tiempo que eliminó el Fondo Sojero y entró en la pelea con las provincias, la Presidencia abrió otro frente de conflicto con la reducción de los reintegros a las exportaciones industriales. El impacto negativo que tendrá la desaparición de las partidas de la soja en las finanzas provinciales, asegura la Rosada, será atenuado por los ingresos provenientes de los reintegros a la industria que dejarán de practicarse, que se coparticipan. Restricciones inmediatas y compensaciones a pillar no parece negocio tentador, por muchas vueltas que se le den a los cálculos. Tampoco termina de cerrar la explicación de que las provincias recibieron en lo que va del año fondos muy por encima de los presupuestados, ya que no es conveniente confundir los valores nominales con los reales. De acuerdo a un informe del IERAL publicado por El Ancasti en su edición del lunes, la caída de los ingresos reales durante el último año afectó a todas las provincias menos a CABA y Buenos Aires. Es la primera vez en la gestión Macri que se dan indicadores negativos en este aspecto. No es merma del incremento: es pérdida. Pero lo interesante desde la perspectiva política es que, en la línea de razonamiento planteada por Nación para el Fondo Sojero, los gobernadores deberían entrar en litigio con los industriales, a quienes el diseño les asigna el ingrato rol de suplantar a los exportadores agrícolas en el financiamiento a provincias y municipios.

 

El corcoveo de la mayoría de las provincias indica que se inicia una disputa ardua. Se barajan incluso estrategias judiciales conjuntas para resistir la poda que pretenden hacerles y es más que probable que entre a tallar el Congreso, donde ya se han planteado repudios a la disposición, que la Casa Rosada tomó sorpresiva y unilateralmente. El ministro de Economía, Nicolás Dujovne, señaló que el ajuste debe congeniarse con los “límites políticos”. Establecer esos límites depende de la lucidez de los afectados para maniobrar.

 

Otras Noticias