EDITORIAL

Lucía, la víctima imperfecta

martes, 04 de diciembre de 2018 · 05:00

La muerte de Lucía Pérez, de apenas 16 años, fue uno de los casos emblemáticos en las luchas que contribuyeron a visibilizar la violencia machista, que tiene a los femicidios como su más cruel expresión.

Hace pocos días, los jueces del Tribunal Oral Criminal 1 de Mar del Plata, en un fallo al que el colectivo de mujeres “Ni una Menos” y especialistas en violencia de género criticaron abiertamente, absolvieron a los tres imputados por el abuso sexual seguido del femicidio de la joven. Hubo solo dos condenas y no por el crimen, sino por tenencia y comercialización de estupefacientes. 

Los magistrados, al fundamentar el fallo, recurrieron a lo que los expertos denominan habitualmente estereotipo de género, esto es, ideas preconcebidas de cómo tendrían que ser o cómo deberían comportarse las mujeres, e insólitamente trazaron un perfil de la víctima, investigando y revelando detalles de su vida personal, información que utilizaron para resolver si hubo o no femicidio.

El fallo enfatiza que Lucía acostumbraba tener sexo, que salía con varones más grandes y que estaba empoderada. Es decir, que tenía conciencia de sus derechos como mujer, que los hacía valer y que tenía una fuerte personalidad. 

De todas las voces que se alzaron contra el fallo la más calificada es sin duda la de especialistas en violencia de género de la Organización de los Estados Americanos (OEA).  El Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (conocido por su sigla, Mesecvi) le envió una carta a la Corte Suprema de Justicia de la Nación en la que sostiene que la sentencia representa una clara violación a los derechos humanos de las mujeres”, y significa un mensaje de “tolerancia hacia la violencia contra las mujeres”.

Para Susana Chiarotti, representante de Argentina en el Comité de Expertas del Mecsevi, “queda claro que para los jueces Lucía no es la víctima perfecta. ¿Cómo debería haber sido Lucía para estos jueces? Al menos virgen, débil y tímida...Y si es posible del siglo XVIII”.

El fallo del tribunal representa un peligroso retroceso en el contexto de un Poder Judicial al que, en este tipo de casos, por razones técnicas o incluso de formación ideológica, le cuesta impartir justicia desde una perspectiva de género, que no implica forzar una interpretación predeterminada, sino analizar los hechos considerando factores implícitos en la sociedad que propician la desigualdad entre los géneros, procurando, al mismo tiempo, soluciones de equidad que garanticen el principio de igualdad efectiva entre mujeres y hombres. 

Como señaló el defensor del Pueblo bonaerense, Guido Lorenzino, al conocerse los fundamentos del fallo, “la impunidad, además de negarle justicia a la víctima y a sus familiares, refuerza las relaciones de género reinantes y la reproducción de desigualdades estructurales de dominación”.

El fallo, que ha generado más resistencia que adhesiones, es muy probable que se caiga en las instancias de apelación, si es que los jueces de esas cámaras aplican, como recomiendan los expertos, criterios de justicia desde la perspectiva de género.

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