Cartas al director

Dr. José Ignacio Macedo: mi héroe de chaquetilla blanca

lunes, 03 de diciembre de 2018 · 04:00

Señor Director:

Le escribo para contarle la historia de mi héroe. No tenía ni capa, ni superpoderes. Él contaba con un maletín color negro, una chaquetilla blanca, tan impecable que parecía que brillaba en la oscuridad y los valores que siempre lo acompañaron en su vida: la honestidad, el amor por su profesión y el compromiso ineludible con sus pacientes. Nació el 23 de marzo de 1945, en San Fernando del Valle de Catamarca, hijo de docentes, cursó sus estudios universitarios en la Universidad Nacional de Córdoba, donde egresó en septiembre de 1972. Ingresó como concurrente al Servicio de Clínica Médica Nº2 del Hospital Córdoba, donde obtuvo uno de los dos cupos que ofrecía el concurso entre 120 postulantes. En dicha residencia, se formó en la novel especialidad de Terapia Intensiva.
En el año 1978 y a punto de concluir el periodo de residente, recibió la visita en Córdoba del Dr. José Guido Jalil, quien por recomendación de su amigo el Prof. Garibotti, le propuso incorporarse al cuerpo profesional del Sanatorio Pasteur en Catamarca. Desde allí, comenzó a gestarse el sueño de que el Sanatorio tuviera una unidad de Terapia Intensiva, la cual fue inaugurada en 1983 y en la que trabajó en forma ininterrumpida por más de 33 años, ocupando el cargo de Jefe, desde 1996 hasta su retiro, en febrero de 2016.
En 1979, se suma al Sanatorio Catamarca, donde ejerce hasta 1989. Durante este tiempo, forma parte activa de la Comisión Directiva del Círculo Médico, donde ocupó primero una vocalía, pasando por la Secretaria Científica y la Secretaria General, hasta obtener finalmente la Presidencia en 1988, siendo recordado por su intachable gestión. Se desempeñó también como miembro del Tribunal Deontológico y del Tribunal de Ética de la Confederación Médica de la República Argentina, en representación de nuestra provincia.
En la parte asistencial, en abril de 1978, ingresó como médico de Terapia Intensiva en el Hospital de Urgencias. En 1980 gana el concurso para la jefatura del flamante Servicio de Terapia Intensiva del Viejo Hospital San Juan Bautista. Continúa su trabajo en esa posición, hasta que en 1994 es nombrado Director General, inaugurando, el 14 de marzo de 1995, la planta que el nosocomio ocupa en la actualidad.
Gracias héroe por todo lo que hiciste por nosotros. Por haber sido un profesional intachable y un gran señor, querido y respetado por sus colegas y amigos. Por ser un gran padre, un inmenso abuelo y un eterno enamorado de tu gran amor: tu esposa Mirta. 
Desde aquí te vamos a extrañar siempre y cada día será uno menos para volver a encontrarnos. Fuiste, sos y serás siempre mi héroe de chaquetilla blanca. 

Lic. Julio Ernesto Macedo

 

La Iglesia y su aporte

Señor Director:

La venida al mundo de Cristo fue un acontecimiento capital que le hizo mucho bien al mundo. Promover el amor al prójimo, el respeto a los padres, la fidelidad conyugal, la unión de la familia, el respeto a la vida, a la libertad y a la propiedad. Es una filosofía que indudablemente beneficia a la vida comunitaria. La irrupción en la historia de la Iglesia cristiana hizo más bien que mal y aún hoy lo sigue haciendo. No hubiera durado 2000 años de otro modo.
Siempre tuve espíritu místico, pero no entregado totalmente. Pero tal cosa no implica negar la enorme contención psicológica que la iglesia les da a quienes, desarrollan tal espíritu y lo tienen. Un abrazo no arregla un problema, pero le quita la angustia a quienes lo sufre, y tal cambio, lo deja con ánimo que permite luego, a lo mejor, solucionar los problemas. La mayoría de las dificultades no se solucionan, porque quien los padece carezca de inteligencia, sino porque la angustia le impide razonar con propiedad en tal búsqueda. Sacarle la angustia a una persona es una forma de devolverle su lucidez mental, en tal sentido un abrazo al que sufre es una suerte de inevitable, preludio a la resolución de un teorema.
La explicación mitológica de la realidad es un tipo de filosofía que abre muchas puertas de preguntas y dudas, que no se deben desechar porque la mayoría de las personas necesitan este abrazo, como el niño necesita de la presencia de la caricia, de otra manera, no se podría acceder a la filosofía de la razón, es cuando el misticismo sirve entonces como un paso previo, para despertar los valores de la vida. 
La Iglesia fue la única vía de transmisión de conocimiento que existió durante mil años, las escuelas, las universidades, los hospitales y demás instituciones indispensables al bienestar de la humanidad fueron creados por la iglesia católica.
El odio a la iglesia católica, que en muchos lugares del mundo despierta, es una suerte de misticismo, una fe negativa... la razón comprende... no odia, no se necesita incurrir en el dialecto colérico para demostrar los errores argumentales. Tal misticismo del odio en la mayoría de los casos fue inyectado por ese otro misticismo que es el comunismo, que odia a la iglesia católica, porque ella previene a sus creyentes de las teorías que promueven el robo y la muerte, que no es otra cosa lo que expresan siempre todos los extremos fanáticos.

Prof. Alberto Rufino Calderón Stassuzzi (Tito) 
DNI 7.659.274 
Salta Nº 1011

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