CARA Y CRUZ

A lo Hitchcock

viernes, 09 de noviembre de 2018 · 04:03

A dos semanas del vencimiento del plazo para convocar a elecciones provinciales en marzo, el oficialismo mete una vuelta de tuerca para reavivar el suspenso, con un despacho favorable de la comisión de Asuntos Constitucionales del Senado al proyecto tendiente a sacar las PASO del cronograma electoral.
Magistral. El maestro Alfred Hitchcock no lo hubiera hecho mejor.
Ya habían remitido las ansiedades disparadas hace un par de meses, cuando desde Casa de Gobierno se echó a correr la idea de pactar la omisión de las PASO en este turno por razones económicas y el presidente provisorio del Senado, Jorge Solá Jais, planteó la iniciativa parlamentaria concreta.


La posibilidad alborotó el gallinero político. Las distintas facciones del FCS-Cambiemos y algunas bandas peronistas manifestaron su rotundo rechazo y en las bases oficialistas comenzó a cundir el malestar.
La polémica, sin embargo, duró menos que un aguinaldo. En poco tiempo las discusiones volvieron a transitar por los inconvenientes carriles habituales: avatares judiciales de referentes del Gobierno, terminales locales de la causa de los cuadernos, alquileres de maquinaria hediondos de matufia, alternativas para erradicar el plus médico, coqueteos del Gobierno con la Casa Rosada.
El despacho de comisión viene a cortar saludablemente tamaño aburrimiento cósmico, que acá las corruptelas podrán permanecer impunes, los expedientes judiciales dar más vueltas que una oreja en tribunales, OSEP fundirse y la corporación médica triplicar sus emolumentos adicionales, pero nada moviliza más energías entre los representantes del pueblo que las maniobras preelectorales.


En un mismo movimiento, luego de cerrar un aumento de sueldos, el partido de Gobierno sanciona la Ley Antiplus para que Walter Arévalo deje de incordiar e introduce un factor desestabilizante, de incertidumbre, en el imaginario de la dirigencia política.
Lo que falta promete una trama entretenida.
La suspensión de las PASO tiene que ser aprobada por la Legislatura. Un trámite rápido en el Senado puede darse por hecho: la mayoría oficialista allí es aplastante. La Cámara baja es otra cosa. Allí el corpaccismo debe pactar con tribus muy ladinas para obtener la norma, aunque vaya a saberse: capaz que el acuerdo ya está cocinado.


Si las PASO se mantuvieran como procedimiento para la selección de candidatos, el plazo de la gobernadora Corpacci para abrir el cronograma electoral hacia marzo vence a fin de mes: PASO en enero, generales en marzo.
Si las PASO se sacan del proceso, en cambio, la mandataria extiende hasta enero el tiempo para tener a sus contendientes en ascuas y, detalle no menor, negociar la fecha con la Casa Rosada, que prefiere unificar en agosto-octubre, no tiene aún postulante competitivo en Catamarca y cada tanto alude a la incorporación del intendente capitalino Raúl Jalil a sus filas.


La prerrogativa de convocar en marzo sigue vigente porque la oposición se negó a avanzar en la reforma de la Constitución Provincial impulsada por el Gobierno, que entre otras cosas iba a terminar con la reelección indefinida del Gobernador.
Enclaves oficialistas especulan con la chance de convocar a una consulta popular para interrogar a los catamarqueños sobre lo obvio: si quieren o no reelección indefinida, por ejemplo. Sería otro giro apasionante para el culebrón. Los guionistas de Netflix deberían tomar nota.
Se ven venir los rezongos de la oposición por la falta de certeza electoral, muy similares a los que el peronismo gastaba cuando eran los radicales los que se divertían y precipitaban ansiedades.
Mala suerte. En la política, como suele ocurrir en el amor, nunca falta un perverso para el ansioso.

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