EL MIRADOR POLÍTICO

Emporios y pymes sindicales

domingo, 14 de enero de 2018 · 04:05

Si el clan Moyano se erigió en emblema del sindicalismo criollo por un poderío capaz de paralizar el país, la diversificación de negocios familiares alrededor del sindicato de Camioneros y, últimamente, el coqueteo con la farándula a través del romance entre Facundo Moyano y Nicole Neumann, la peripecia de Marcelo Balcedo se interna en pliegues del oficio de la representación vicaria de trabajadores en una escala menor, pero quizás más reveladora. 

El clan Moyano ganó fama de modo paulatino, al ritmo de una construcción que en algún momento indujo ensoñaciones presidenciales; Balcedo irrumpió en la escena tan repentina como estruendosamente desde un virtual anonimato. Nadie ignora quién es Hugo Moyano; solo los muy entendidos sabían quién era Marcelo Balcedo.

Es lícito entonces preguntarse a cuántos ignotos Balcedos cobija el sistema sindical argentino.
Detenido junto a su esposa en su fastuosa chacra “El Gran Chaparral”, cerca de Piriápolis, Uruguay, Balcedo reúne de cualquier modo todos los atributos del arquetipo. Era titular del Sindicato de Obreros y Empleados de Minoridad y Educación (SOEME), su padre fue también sindicalista. La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) y la Unidad de Información Financiera (UIF) llevaban dos años investigándolo por lavado de dinero y evasión impositiva. Tras su captura, el entramado de sus múltiples negocios, que incluían medios de comunicación, quedó expuesto. 

Un tren de vida de lujo asiático se financiaba con actividades ilícitas que incluían vínculos con el narcotráfico. En “El Gran Chaparral” secuestraron 500 mil dólares, armas y 14 automóviles de alta gama. Los movimientos financieros investigados superan los 53 millones de pesos. El sindicalista tiene intereses comunes con la banda de narcotraficantes rosarina conocida como “Los Monos”. Se trasladaba en un avión que alquilaba con opción de compra. En la chacra tenía un zoológico exótico particular. El chantaje era “modus operandi” habitual: empleaba matones para arrebatarles afiliados a otros sindicatos, presionaba a escuelas por deudas sindicales inexistentes, operaba obras sociales fantasmas.

Su detención engarzó con las del portuario Omar “Caballo” Suárez y el jefe de la UOCRA de La Plata Juan Pablo “Pata” Medina. Luego cayeron presos otros once jerarcas de la UOCRA de Bahía Blanca, con el secretario general Humberto Monteros a la cabeza; unos días antes se informó que la UFI investiga maniobras sugestivas del secretario general del sindicato de porteros, Víctor Santa María. 
Fueron días intensos para el relato del combate de las mafias sindicales que promueve el Gobierno nacional.

Microemprendimiento

Las acusaciones contra todos los sindicalistas acosados pivotan sobre la asociación ilícita, el lavado de dinero y el chantaje. El caso Balcedo tiene aparte un rasgo singular. 

El “Caballo” Suárez lideraba el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), con control sobre el tráfico marítimo de todo el país y los fabulosos negocios anexos. “Pata” Medina acaudillaba la UOCRA-La Plata, de modo que las tajadas sobre las que sustentaba su fortuna provenían de la construcción y la obra pública en la capital de la provincia más populosa y de mayor presupuesto del país; lo mismo puede decirse de la cúpula de la UOCRA-Bahía Blanca caída en desgracia. 

Más atrás, antes de este purgatorio, otros sindicalistas presos célebres: Juan José Zanola, de los bancarios, por la mafia de los medicamentos; José Ángel Pedraza, de la Unión Ferroviaria, por el asesinato de Mariano Ferreyra.

SOMU, UOCRA, Bancarios, Unión Ferroviaria… Sindicatos poderosísimos, con una larga tradición. En comparación, el SOEME de Balcedo es insignificante. Agrupa a una porción pequeña de docentes y no docentes de la provincia de Buenos Aires. Apenas un kiosco en el universo sindical de los “gordos”, un microemprendimiento, una pyme. No obstante, le bastó a Balcedo para amasar su fortuna de jeque petrolero. 

El proceso muestra con nitidez cómo el sello sindical es degradado a patente de corso.
El SOEME de Balcedo avanzó en operaciones mafiosas para arrebatarle afiliados a SADOP, cuya sede en Santa Fe trató de tomar en forma violenta. La intención era que los docentes privados se afiliaran a la Obra Social para los Trabajadores de la Educación Privada (OSTEP). Para financiarla, Balcedo inventó un fondo solidario obligatorio equivalente al 4,5% del salario de los docentes que logró captar. En SADOP calculan que embuchaba unos $600 mil por mes. Pero OSTEP no tenía prestadores en Santa Fe, de modo que no brindaba ninguna prestación. Plata dulce.

El impulso expansionista de Balcedo también se manifestó en juicios trabados por SOEME en contra de escuelas privadas del interior a las que exigía el pago de deudas inexistentes. Se detectaron unos 2.000 expedientes abiertos con tal propósito. Hay en Entre Ríos y en Corrientes, donde SOEME ni siquiera tiene presencia; también en Córdoba capital, La Falda, Oncativo y Río Cuarto.

Un Arquímedes criollo resultó este Balcedo. El científico griego que descubrió el principio de la palanca dijo: “Denme un punto de apoyo y moveré al mundo”; él podría parafrasear: “Denme un sello y me convertiré en un magnate que se ría de Donald Trump”.

Lo que quedó claro es que no hace falta ser un poderoso jerarca sindical para hacerse una fortuna. Alcanza con un sello y la falta de escrúpulos.

El horizonte Moyano

Curiosas conexiones semánticas: el macrismo elogia el “emprendedurismo” y Balcedo viene a aparecerle como caso ejemplar en el terreno de los sindicatos. Pero la referencia paradigmática, el modelo al que todo sindicalista aspira, sigue siendo el camionero Hugo Moyano, quien con su familia ha desarrollado hasta llegar a emporio lo que en Balcedo era incipiente embrión.

Las malas noticias no dejan de atormentar al camionero, aunque hasta ahora el brazo judicial no lo alcance. Debe entenderse que un holding como el del clan Moyano dispone de recursos más sofisticados que los de un almacén de barrio como el de Balcedo.

Finalmente consiguió que no le suspendieran la licencia postal a OCA, firma que manejaría a través de un testaferro y tiene que salvar un pasivo de $1.200 millones y deudas con el fisco por $3.400 millones. El implacable Moyano puso $50 millones para pagar sueldos. OCA y Camioneros hicieron operaciones por unos $100 millones.

El alivio del sindicalista duró poco. Por revelaciones de “Bebote” Álvarez, jefe de la barra brava de Independiente, procesado por asociación ilícita, el juez solicitó que Hugo y Pablo Moyano, presidente y vice del club, sean investigados por posibles maniobras de lavado de dinero. Independiente está auspiciado por OCA y por Audifarma, compañía también ligada a la familia.

En otra causa abierta por presunto fraude al sindicato de Camioneros, la Unidad de Información Financiera informó: “Se entiende que personas allegadas a Hugo Moyano han constituido sociedades destinadas a prestar servicios casi con exclusividad a la obra social Camioneros”.

Entre esas sociedades, la que más cobró es Aconra SA, empresa constructora de los Moyano que edificó el recientemente inaugurado Sanatorio Antártida, perteneciente al sindicato. Entre 2010 y 2011, Aconra cobró unos $206 millones del Sindicato de Choferes de Camiones, con cheques firmados por el secretario general, Pablo Moyano.

La principal accionista y vicepresidente de Aconra SA es Valeria Salerno, hija de la esposa de Moyano padre, Liliana Zulet. El presidente es Vicente Asorey, suegro de Valeria. Uno de los directores es Juan Manuel Noriega Zulet, otro hijastro de Moyano.

Aconra incrementó notablemente su facturación. En febrero de 2005 había generado menos de $ 1 millón. Para febrero de 2011 llegó a los $155 millones.

También funcionan con actividades casi exclusivamente vinculadas a Camioneros las empresas Dixey SA, un taller de ropa de la esposa de Moyano, y IARAI SA, una gerenciadora de servicios de salud. Ambas son presididas por Valeria Salerno.

Valeria Salerno y Juan Manuel Noriega Zulet, hijastros de Moyano, ingresaron al país $8,5 millones cada uno por el blanqueo de capitales.

Se entienden las razones por las que las celebraciones por la inauguración del Sanatorio Antártida estuvieron tan impregnadas de espíritu familiar. Aprovecharon para festejar al mismo tiempo los 74 años de Hugo, que protagonizó una emotiva escena con su cónyuge, la empresaria Zulet.

Moyano y Balcedo: el holding y el microemprendimiento. Fortunas que se lleva la patria sindical a través del chantaje. Imposiciones mafiosas que distorsionan los costos de producción en la Argentina y la aherrojan en el fracaso.
 

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