sábado 24 de enero de 2026
EDITORIAL

Los votos y la gente

Las PASO del domingo 13 de agosto dejaron abundante material político...

Por Redacción El Ancasti

Las PASO del domingo 13 de agosto dejaron abundante material político para el análisis. Una de las reflexiones posibles se refiere a los resultados de estos comicios en el norte de la Argentina.


Si bien esta instancia electoral sirve formalmente para dirimir internas partidarias, lo cierto es que es imposible omitir una lectura que considere la cantidad de votos que obtuvo cada fuerza política como si compitieran efectivamente entre ellas.


Desde esta perspectiva, el primer dato evidente que surge es que la buena performance electoral que tuvo Cambiemos en varios distritos del país no tuvo su correlato en la región. De las diez provincias del Norte Grande, en ocho ganaron candidatos del justicialismo y solo en dos triunfaron candidatos del oficialismo nacional: Corrientes y Jujuy, provincias donde gobierno el radicalismo.


También en las PASO de agosto de 2015 Cambiemos registró magros resultados en el norte, lo que obligó a los asesores de campaña del entonces candidato Mauricio Macri a que le recomendaron hacer un anuncio de envergadura, la promesa de un plan que beneficiara a la región. Así fue que nació el Plan Belgrano, cuya propuesta fue incorporada a la campaña pocas semanas antes de los comicios de octubre de aquel año. 


La estrategia surtió efecto, a juzgar por el incremento de votos que tuvo el macrismo respecto de los obtenidos apenas dos meses antes.


Ahora bien, ¿si el Plan Belgrano fue una de las razones del “éxito” de Cambiemos en aquellas elecciones presidenciales, puede señalárselo en la presenta coyuntura como causa del nuevo retroceso?


En el resultado de elecciones de esta complejidad no es posible hacer una lectura unívoca, pero es probable que los magros resultados del mencionado plan en nuestras provincias hayan tenido su influencia.


En rigor, es muy difícil medir el éxito o el fracaso del Plan Belgrano, porque es tan abarcativo –cualquier inversión que el gobierno nacional haga en el territorio del NOA o el NEA es considerado como parte de ese plan- que en realidad no es un plan en el sentido preciso del término, sino un conglomerado de planes, acciones y programas. Y entonces, al serlo todo, termina siendo nada.


Lo más fácil de cuantificar son las obras públicas. Y está claro que los dos grandes distritos del país beneficiados por inversiones en ese rubro han sido en el primer año y medio del gobierno de Cambiemos la ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, gobernados por dos delfines del presidente Macri.


El Norte Argentino, otra vez, como ha sucedido con la gran mayoría de los gobiernos nacionales a lo largo de toda la historia argentina, es el gran olvidado a la hora de pensar en inversiones públicas para el desarrollo financiado por el gobierno federal.


Desde el punto de vista del interés electoral, a todos los gobiernos les conviene invertir en provincias que concentran gran cantidad de electores. Si al oficialismo le va bien en “las dos Buenos Aires”, Santa Fe, Córdoba y Mendoza, que les vaya mal en el resto de los distritos es un problema menor.
Eso si se piensa en los votos. Por eso vale la pregunta: ¿cuándo los gobernantes pensarán en la gente?
 

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