lunes 9 de febrero de 2026
|| CARA Y CRUZ ||

Tensiones opositoras

Por Redacción El Ancasti
Declaraciones realizadas por la propia gobernadora Lucía Corpacci parecen descartar la posibilidad de que las elecciones provinciales de renovación legislativa se hagan en marzo, desdobladas de las nacionales. Esto moderó las ansiedades que a mediados de año se hicieron evidentes en los actores de las distintas fuerzas políticas locales. Lógico: si las elecciones fueran en marzo, dado el instituto de las PASO provinciales había que prepararse para presentar candidatos en diciembre. La inquietud era especialmente notable en los legisladores que el año próximo concluyen mandato y que como es habitual aspiran a reincidir. La alianza FCS-Cambiemos experimentó este ciclo de maniobras de posicionamiento con particular virulencia, debido a la emergencia de figuras que despegaron de los liderazgos tradicionales para buscar protegonismo como referentes directos del presidente Mauricio Macri. 





El síntoma más visible de esta crisis fue el acuerdo que sellaron los diputados opositores Carlos Molina y Analía Brizuela con el Frente para la Victoria y el barrionuevismo para sancionar la ampliación del número de miembros de la Corte, en abierto desafío a las directivas de la conducción del bloque. Si bien no hubo ruptura, los "macristas” continuaron marcando diferencias con mitines y declaraciones periódicas, lo que provocó las reacciones crecientes de la UCR tradicional que se coronaron con objeciones a la gestión política de Macri, en línea con quejas boinablancas que comienzan a levantarse en otros puntos del país, sobre todo por las relaciones que sus funcionarios mantienen con el oficialismo provinciano. Aunque se diga que son de corte "institucional”, el Gobierno no se priva de sacarles provecho para insistir con un presunto aislamiento de la dirigencia radical respecto de la Casa Rosada. Ya se evaluó, en este mismo espacio, el fenómeno de los aspirantes a cónsules de la Nación que proliferan con cada variación del escenario político, maniobra que persigue sobre todo obtener puestos políticos y candidaturas en las listas nacionales. En el marco de las tensiones entre radicales puros, radicales macristas y macristas a secas, con la irrupción de nuevos protagonistas en la escena política, no pasó desapercibido el incremento de la frecuencia con que el ex gobernador y actual diputado nacional, Eduardo Brizuela del Moral, se hace presente e interviene en reuniones partidarias, hecho que los dirigentes y militantes más avezados vinculan con sus intenciones de retener la banca el año que viene. 





Como también la diputada nacional Myriam Juárez tendría pretensiones de seguir, y cuenta con el apoyo del sindicalista Gerónimo "Momo” Venegas, en la "guardia nueva” opositora analizan los caminos a seguir para meterse en la pelea. La camada sabe que el solo dedo nacional no alcanzará para hacer desistir a los dos legisladores nacionales, más allá de que ni siquiera es seguro que el dedo nacional vaya a tener intenciones de meterse en intrigas catamarqueñas. Hay, por supuesto, una instancia que podría servir para ganar espacio mucho más que las declaraciones, fotos y reuniones: las PASO están ahí si hay polenta suficiente para precipitar un hecho político definitorio. Claro que para armar una alternativa con chances de darle pelea al radicalismo tradicional el macrismo local todavía debe andar bastante. No es claro quién conduce el sector en Catamarca y tampoco aparecen todavía figuras con el relieve necesario para proceder; sólo lecturas en torno a las designaciones en cargos nacionales y versiones sobre relaciones preferenciales con los despachos de la Rosada. Según el presidente del PRO, Fernando Capdevila, la Mesa Provincial de Cambiemos se lanzará en breve. La tensión por las candidaturas del año que viene y la pechadera por los casilleros de delegaciones de organismos nacionales aún pendientes de cobertura concentrarán el debate.
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