domingo 8 de febrero de 2026
|| CARA Y CRUZ ||

Desidia y muerte

Los rápidos resultados obtenidos por quienes investigan el asesinato de Ramona Andrada no mellaron....

Por Redacción El Ancasti
Los rápidos resultados obtenidos por quienes investigan el asesinato de Ramona Andrada no mellaron el filo del reclamo por seguridad de los vecinos de Villa Parque Chacabuco, que enfatizan las fallas en materia de prevención de la Secretaría de Seguridad. En este sentido, el concejal que representa al circuito donde se perpetró el crimen, Carlos Álvarez, señaló en coincidencia con sus vecinos que los delitos se incrementaron desde que comenzó a extenderse un asentamiento en un terreno cercano al Hogar de Niñas. "Nosotros venimos con una movida desde hace dos meses formalmente ante el Gobierno y ante las autoridades pidiendo que se tome una medida con el tema de la usurpación, porque el tema macro es usurpación e inseguridad y después hay un tema puntual que ocurrió ayer (el crimen de Andrada), que nosotros lo vinculamos a esto; directa o indirectamente lo vinculamos”, dijo Álvarez. "Nosotros a esta altura –siguió- estamos un poquito cansados de la burocracia del Estado y de que no se tome ninguna medida con el tema de la usurpación. Primero tuvimos una reunión con el secretario de Seguridad (Marcos Denett) hace un mes. Fue una reunión en el barrio. En un principio mostró compromiso, pero después, en los hechos, no hubo compromiso. El 9 de agosto, Denett planteó que en cuatro o cinco días a más tardar se iba a comunicar con Fiscalía de Estado a los fines de lograr el desalojo del lugar. Con el transcurrir de los días, esto no ocurrió”. 


Informada la desidia del área de Seguridad, Álvarez metió, certero, el cuchillo político: "Mientras, en los terrenos usurpados del barrio Combate de San Lorenzo, que son propiedad de él, el desalojo fue inmediato”. Touché: el contraste entre la morosidad de Denett para desalojar terrenos usurpados que no le pertenecen y la eficacia para recuperar los propios es demasiado. En la enlutada Villa Parque Chacabuco no están para razonamientos lógicos: relacionan la muerte de Ramona Andrada con la indiferencia oficial frente a gestiones concretas, sobre un tema concreto. El veloz arresto del tapicero Cristian Rojas, acusado ya de "homicidio criminis causa”, no alcanza para mermar la indignación y es comprensible. 
Muchas diferencias hay entre el homicidio por robo de Andrada y el feroz ataque que sufrió, a manos de dos peligrosos malandras con antecedentes penales, hace menos de un mes, la familia Cisnero en el barrio Magisterio. Sin embargo, en ambos hechos puede señalarse la desidia o la ineficacia de las fuerzas de seguridad en lo que concierne a la prevención y la rapidez con que los responsables fueron capturados. Los prontuarios de Juan Vizcarra y Walter Fabián "Pelado” Mora, los agresores de los Cisnero, ameritaban, si estaban en libertad, tomar recaudos frente a eventuales barbaridades en las que pudieran incurrir; en el caso de Villa Parque Chacabuco, el vecindario venía marcando su preocupación por los delitos crecientes que se advertían desde la usurpación. En el Magisterio, el ataque a los Cisnero incluyó la violación de la mujer de la casa en presencia de su hijo y no tuvo consecuencias peores por pura suerte; en Parque Chacabuco, un cadáver coronó la falta de respuestas. No puede sorprender que los vecinos repudien las tardías muestras de preocupación del secretario Denett, seguramente sinceras: para los deudos, el cuerpo de Ramona Andrada encarna la diferencia definitiva entre preocuparse y ocuparse.
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