domingo 25 de enero de 2026
CARA Y CRUZ

Un clásico de cada año

Por Redacción El Ancasti

A cinco días del comienzo de las clases, hay varias escuelas que seguramente no podrán recibir a sus alumnos. Son algunas de las que cuentan con la matrícula más numerosa y las que, a su vez, se muestran en peores condiciones edilicias. En rigor, la situación no sorprende a nadie. En los últimos años, casi invariablemente, miles de alumnos no pudieron iniciar el ciclo lectivo como la gran mayoría debido a que los establecimientos se encontraban con distintos problemas edilicios. Por un lado, los robos y el vandalismo sin control que se producen en los meses de receso estival, donde las escuelas quedan prácticamente abandonadas, a pesar de que el Ministerio de Educación terceriza la seguridad en una empresa privada, lo que claramente no es efectivo. Por el otro, la cartera de Obras Públicas, que tiene bajo su órbita la Dirección de Infraestructura Escolar, nunca termina de organizar un cronograma de refacciones y de mantenimiento que permita dar certezas de que las escuelas estarán listas antes del inicio de cada ciclo lectivo. De hecho, como informó ayer este diario, en diversos casos los trabajos comenzaron a realizarse en diciembre, a poco de concluir las actividades escolares, y recién se retomaron hace unos días. Y como por lo general se trata de verdaderas intervenciones en los edificios, nunca hasta ahora han llegado a concluirlas en tiempo y forma.

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Esta suerte podría correr, por lo visto hasta aquí, la escuela "Luis Franco” del barrio 500 Viviendas, en el norte de la ciudad Capital, donde se observan vidrios rotos en puertas y ventanas, rejas "arrancadas” por ladrones, sanitarios sin conexiones de agua –es decir, que ya no están- y otros con pérdidas que inundan los baños. Además, también hay cables de electricidad expuestos en aulas –lo que representa un peligro- y vigas de los techos de galerías que están ostensiblemente dañadas. En los alrededores de la escuela hay basura y malezas por doquier, pero esto es lo de menos a la par del resto. Lamentablemente para la comunidad educativa de la "Luis Franco”, este panorama se reitera con frecuencia. Por caso, tampoco el año pasado pudieron iniciar las clases como manda el calendario por estos problemas edilicios irresueltos. Otra escuela que se ve muy mal es la "San José Obrero”, ubicada en Rivadavia norte, donde a fines del año pasado se desmoronó parte del cielorraso en sector y todavía el Ministerio de Obras Públicas no lo solucionó. Por las dudas, los directivos del establecimiento decidieron clausurar esa parte hasta que algún día se acuerden de sus reclamos. Y en la escuela de Minería "Dr. Bernardo Houssay”, el año pasado comenzaron a demoler distintos sectores del edificio, en el marco de un proyecto mayor que supondría una remodelación integral, pero la empresa contratada abandonó los trabajos por falta de pago y recién esta semana se retomaron, aunque a paso lento. Tan lento que el comienzo de clases será un auténtico trastorno para alumnos y docentes.

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Son apenas algunos casos que sirven para ilustrar un panorama muy complicado en materia de infraestructura escolar. Aún falta hacer un relevamiento en las escuelas del interior, que seguramente no será más alentador. El normal inicio del ciclo lectivo 2016 no es una utopía, sino algo lisa y llanamente imposible. Varias son las razones. Aún sigue abierta la puja en la paritaria docente; hoy se llevará a cabo una nueva reunión entre el Gobierno y los gremios y nada indica que de allí pueda salir un acuerdo pacífico. Para ser justos, tampoco se espera que haya acuerdo en el orden nacional y en la mayor parte de las provincias, cuyas propuestas salariales están muy por debajo de las pretensiones docentes. Por otra parte, Educación sigue sin cubrir las vacantes creadas en diversos planteles directivos de escuelas y anexos, algunos de ellos en el interior de la provincia. Pero la cuestión de los edificios escolares excede a la responsabilidad de Educación, desde el momento en que resignó el control de Infraestructura Escolar a manos de la cartera de Obras Públicas. En consecuencia, este ministerio, tan lleno de obras y de cajas, sigue sin dar respuestas a la provincia en lo que le toca a la seguridad de los alumnos y docentes y que las clases comiencen en la fecha en que están programadas. Tal déficit se ha convertido en un clásico del calendario escolar catamarqueño.

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