Los empresarios de la construcción que
trabajan con la obra pública de la Provincia esperaban con ansias el desembarco
de un funcionario nacional del área, luego del congelamiento en los envíos de
fondos operado poco antes de la asunción de Mauricio Macri que implicó una
parálisis general en el sector. Finalmente, el miércoles pasado vino a
Catamarca el director de Políticas Habitacionales de la Subsecretaría de
Desarrollo Urbano y Vivienda de la Nación, Ramiro Masjuan, quien mantuvo una
reunión con los empresarios en la sede de la Cámara de la Construcción local.
Pero dijo el funcionario no fue música para los oídos de sus interlocutores. En
primer lugar, Masjuan reconoció que efectivamente existe una deuda con la
provincia y que el Gobierno nacional tiene la "voluntad de evaluar lo que está
consolidado como deuda y ver los caminos para subsanar la demora”, lo cual se
llevará a cabo a medida que "contemos con los fondos”. Pero, en segundo lugar,
aseguró que la deuda se pagará siempre y cuando "lo que se ejecutó coincida con
lo que se rindió”. En otras palabras, que las obras sean el reflejo fiel de lo
que está puesto en la documentación, lo cual supondrá un análisis con lupa de
los trabajos ejecutados y pendientes de pago.
Tal aclaración no es antojadiza. En el
Gobierno nacional tienen la seria sospecha de que existen muchas obras públicas
en las provincias, no solo en Catamarca, "flojitas de papeles”, es decir, que
no cuentan con una rendición ajustada a la realidad y con todos los requisitos
que exigen las normas. Y si en efecto se comprueba que en la provincia hay
obras que no están bien rendidas, aun cuando estén ejecutadas en forma
correcta, es difícil que la Nación retome el financiamiento. Podrá pagar las
deudas, como se dijo, pero de ahí en adelante la historia será distinta. Un
déficit en la rendición de las obras públicas, en particular las viviendas, no
revela otra cosa que un déficit en la gestión de los organismos oficiales del
área. Hace tiempo ya que este diario venía puntualizando los graves problemas
que se estaban produciendo en la obra pública en general, desde las
licitaciones direccionadas a determinadas empresas, las construcciones que se
realizaban sin tener en cuenta los informes previos de rigor en materia
ambiental, administrativa y legal e incluso los trabajos hechos sin
financiamiento asegurado. En este sentido, la provincia de Catamarca fue muy
buena alumna de la gestión kirchnerista, donde la plata de la obra pública se
repartía en forma discrecional y se comprometían fondos millonarios como si se
tratara de una caja ilimitada y exenta de controles.
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A Masjuan los constructores lo llevaron a
conocer la Ciudad Satélite, donde aún faltan construir cientos de viviendas y
entregar otras tantas que están a medio terminar. Pero, sobre todo, aún siguen
pendientes las obras de infraestructura complementaria, como las relativas a la
salud, a la educación y a la seguridad del populoso conglomerado. Y falta que
de una vez se termine el primer puente, el cual ya tiene un 70 por ciento de
avance, según se informó oficialmente. Al respecto, el funcionario macrista
consideró que la "Ciudad” se trata de "una obra muy ambiciosa” y que no será
discontinuada por parte del Gobierno nacional, aunque se cuidó de dar más
detalles. Por ahora, a Catamarca se le abren dos escenarios probables. Por un
lado, la Nación empezó a analizar la posibilidad de liberar la ejecución de
obras públicas y planes sociales a las provincias, como una forma de compensar
la no devolución del 15% de la coparticipación federal que reclaman las
provincias. Cinco de ellas, Catamarca, Tucumán, Formosa, Neuquén y San Juan, ya
presentaron sus reclamos vía judicial. Pero la propuesta nacional será
lógicamente materia de negociación política. En caso contrario, si todo sigue como
está y Macri se allana a lo que disponga la Corte Suprema en torno al no
descuento de la coparticipación, entonces la Provincia deberá poner las barbas
en remojo y transparentar el manejo de la obra pública si pretende que la
Nación no le cierre el grifo del financiamiento. Para ello, deberá aprender a
gestionar con una nueva disciplina, ciertamente más estricta.