Detrás de enjundiosas gestiones a favor de los derechos colectivos, hay estructuras que lo que hacen en realidad es presionar para beneficiar a intereses sectoriales, en este caso los del gobierno de turno.
Enarbolando presuntas banderas de defensa de los intereses
catamarqueños, el Foro para el Desarrollo Minero de Catamarca y la Región Andina le solicitó días
pasados al secretario de Minería de la Nación, Daniel Meilán, que el representante del
Estado nacional en YMAD debería ser un hombre nacido en nuestra provincia.
En rigor, lo que pretende la movida no es lograr que
el preciado sillón lo ocupe cualquier catamarqueño, sino uno en particular: en
este caso un pariente de la gobernadora de la provincia.
No es casual que el mandado haya estado a cargo de
este mentado Foro, que no es otra cosa que una estructura armada por el gobierno
provincial para llevar a cabo encargos que no pueden ser, por una cuestión de
imagen pública, llevado a cargo por funcionarios.
Gestionan, en el mejor de los
casos, y presionan, en última instancia, para lograr objetivos funcionales a
los intereses oficiales, como en este caso.
Los integrantes de este grupo de nombre pomposo tienen,
en realidad, una relación con la minería más bien indirecta. Algunos fueron
cierta vez funcionarios, otros se caracterizan por su rol de opinadores
crónicos y uno en particular, Luis Manuel Álvarez, tiene una vasta trayectoria
como registrador de minas de la provincia. Su papel consiste en registrar su
derecho sobre el yacimiento y luego se sienta a esperar la mejor oferta para
venderlo.
Como el Foro para el Desarrollo Minero de Catamarca y la Región
Andina hay otros sellos que cumplen similares trabajos de lobby funcionales al gobierno.
Argumentando enjundiosas
gestiones a favor de los derechos colectivos, lo que hacen en realidad es
presionar para beneficiar a intereses sectoriales, en este caso los del
gobierno de turno.
No es tan difícil desenmascarar las segundas
intenciones, sólo es preciso prestar atención a las identidades e itinerarios políticos
de los comedidos gestores.