miércoles 10 de julio de 2024
EL MIRADOR POLÍTICO

Con el aliento del electorado

Por Redacción El Ancasti

Algo más que lo extendido de las deficiencias en la prestación de los servicios de energía y agua puede inferirse de la protesta que a principios de la semana pasada realizaron, piquete nocturno incluido, los vecinos del asentamiento conocido como "Loteo Sussex”, ubicado en la salida de San Fernando del Valle de Catamarca orientada hacia La Rioja, sobre Ruta 38.

Según EC SAPEM y Aguas de Catamarca, las firmas estatales a cargo del suministro de electricidad y agua, no es posible acondicionar allí la infraestructura porque el barrio está en situación irregular y la mayoría de sus familias se proveen a través de conexiones irregulares.

La renuencia de ambas empresas a avanzar en obras tendientes a revertir la marginalidad en el "Loteo Sussex” tiene menos que ver con pruritos leguleyos que con la falta de recursos económicos para afrontar las inversiones y la imperiosa necesidad, ahora que la Casa Rosada cambió de manos, de atenerse a las posibilidades financieras reales y razonables para encarar cualquier emprendimiento por el estilo.

Pero los límites a la pulsión demagógica ya habían comenzado a hacerse evidentes antes, con problemas como los que tienen la Secretaría de la Vivienda y el Instituto Provincial de la Vivienda para abonarles a sus contratistas compromisos asumidos cuando se suponía que el Tesoro nacional financiaría cualquier desvarío sin requerir detalles. Con el incidente del "Loteo Sussex” emergieron con mayor crudeza elementos de la cultura política provinciana sedimentados durante décadas de retroalimentación entre la imprevisión estatal y el aval del electorado.

Azar geográfico: el "Loteo Sussex” se levantó pocos metros al sur del promocionado y coqueto Centro de Integración e Identidad Ciudadana (CIIC) "Juan Domingo Perón”, edificado por el Gobierno sobre las ruinas del ex Hotel Sussex. Fue inaugurado a fines de 2014, con las habituales alharacas publicitarias, y es una de las joyas del oficialismo junto a la "Ciudad Satélite”.

De acuerdo con los cálculos de la oposición, el CIIC costó unos 200 millones de pesos, que la Secretaría de Vivienda desdobló en numerosas contrataciones directas para no tener que hacer engorrosas licitaciones.

Al lado de tamaño gusto que el Gobierno insistió en darse está el menesteroso "Loteo Sussex”, conformado por humildes casas de material y tolderías, sin agua ni luz. Ambas realidades conforman la más gráfica expresión del desatino catamarqueño en lo que concierne a los criterios para establecer prioridades de inversión de los recursos públicos.

Para ser justos

200 millones de pesos es mucha plata. Más que suficiente para hacer las obras de infraestructura de agua y luz que el "Loteo Sussex” requiere. Alcanzaría para darles condiciones de vida dignas a varios "Loteos Sussex”. Pero se prefirió el impacto promocional del CIIC.

Hay que ser justos. El grotesco contraste entre el "Loteo Sussex” y el fastuoso CIIC sirve para constatar la empecinada vigencia de una lógica que prioriza obras prescindibles y posterga inversiones urgentes y esenciales, pero no sería ecuánime cargar la romana sobre el Gobierno en curso, que se limita a continuar con una tradición de profundo arraigo en la provincia. Igual hacían los gobiernos precedentes y debe consignarse, como atenuante de la demagógica conducta de los administradores del erario vernáculo, que la sociedad avala con entusiasmo el despropósito a través del voto y la omisión de reproches.

Baste recordar lo ocurrido con la millonaria renta minera durante las gestiones de Eduardo Brizuela del Moral -$10.000 millones: 50 CIIC- para morigerar las recriminaciones que puedan hacérsele a Lucía Corpacci.

Derivando millonadas a objetivos proselitistas, escenográficos, espectaculares, Brizuela del Moral embuchó dos gobiernos y no metió el tercero por un hocico.

Nada en la conducta de los integrantes del padrón catamarqueño induce a los políticos a suponer que sea conveniente modificar el destino de los fondos públicos o introducir principios vinculados a la proyección del desarrollo; todo los lleva, en cambio, a confirmar lo acertado de perseverar en las distorsiones.

Cualquier comerciante sabe que lo que no se ve no se vende. Esta concepción de diseñador de vidrieras adaptada a la gestión pública ha hecho exitosa escuela en Catamarca. Lástima que cada tanto se cuelen visuales incómodas, como las del CIIC y el "Loteo Sussex", o episodios de protesta, pero unos piquetes cada tanto no significan derrotas electorales. Más bien suelen convertirse en oportunidades para anotarse nuevos porotos soltando unos pesos y poniendo parches a las deficiencias, como bien saben, precisamente, quienes arman los asentamientos ilegales para proceder luego a exigir servicios y escrituras.

El "Loteo Sussex" es paradigmático en este sentido. El asentamiento se inició con 30 familias, a las que se les instaló una línea de energía y se les prometió la regularización de los títulos. Ahora son más de un centenar, ninguna escrituró y la falta de fondos hace imposible darles energía, agua y cloacas, ni avanzar en la urbanización del sector, que deberá conformarse con lo que el Estado de caja flaca se digne a proporcionarles. Claro que están cerca del CIIC

Acabados representantes

Si los dirigentes políticos expresan a sus comunidades, la identificación entre los catamarqueños y sus gobernantes es casi plena, pues la edificación de obras como el CIIC Juan Domingo Perón, el Estadio Bicentenario y las hosterías de El Portezuelo y la Cordillera, a costa de la postergación de infraestructura básica para energía, agua o cloacas, no solo son respaldadas por la sociedad catamarqueña, sino fomentadas. El colapso de los sistemas de servicios no es producto solo de la incompetencia o imprevisión del Estado; es el saldo, sobre todo, de la cultura política practicada por una comunidad que premia lo sensacional y no se moviliza para exigir sensatez.Hay que hacerse cargo del aliento a la demagogia. Las deficiencias estructurales de Catamarca, la convivencia en unos centenares de metros cuadrados de la ostentación y la miseria, de la que el CIIC y el Loteo Sussex son sólo un ejemplo entre muchos, son el resultado de la falta de compromiso y capacidad colectiva para diseñar un proyecto común y defenderlo de las malversaciones.

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