martes 29 de noviembre de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
|| CARA Y CRUZ ||

El síndrome del licenciado

Como las sugerencias para que los debates entre gremios docentes y el Ministerio de Educación incorporen otros asuntos...

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Por Redacción El Ancasti
Como las sugerencias para que los debates entre gremios docentes y el Ministerio de Educación incorporen otros asuntos aparte de lo salarial no han sido consideradas, quizás convenga ampliar la propuesta temática con otros tópicos más interesantes para los interlocutores que los mecanismos para mejorar la calidad educativa, trivialidad que no alcanza a movilizarlos. La salud de los docentes, por ejemplo, es cuestión que demanda alerta permanente. El director de Recursos Médicos, Lorenzo Villagra, informó que del total de los pedidos de licencia planteados en su repartición por los agentes de la administración pública, un 80% corresponde a docentes que alegan distintas patologías. La magnitud del porcentaje debería bastar para iniciar una investigación sobre los motivos de estas epidemias ensañadas con los pobres docentes, pero también resulta curioso, y Villagra lo insinúa, que las dolencias se manifiesten con más fuerza en épocas como las vísperas del inicio de clases o los días que separan feriados largos de fines de semana. "Lamentablemente hay uso y abuso de licencias. Hay gente sana que tenemos que frenarla, discutir y hacerles ver que los días que les dan no les coinciden con los diagnósticos", dijo el funcionario, quien estima que con el nuevo régimen de licencias el ausentismo de los encargados de impartir educación "se profundizará".



Villagra merece al menos una reconvención. Como médico, no puede desentenderse de lo que podría ser una gravísima enfermedad. La diversidad de patologías que los docentes esgrimen para sacar licencia podría ser en realidad síntoma de algo más profundo, que acecha el futuro educativo. Por el momento, hasta que estudios serios lleguen a diagnósticos más ajustados -ante la incompetencia de Villagra, el Gobierno estaría por contratar al doctor House-, podría denominarse al fenómeno "síndrome del licenciado". Consiste en una pulsión irrefrenable por solicitar licencia inmediatamente antes del inicio del ciclo lectivo, o los martes, miércoles y jueves entre dos feriados largos, o inmediatamente antes o después del fin de semana común de dos días, que ha dejado de ser tan común como era. Es característico del "síndrome del licenciado" no atacar los miércoles, salvo que sea justo el miércoles anterior al Jueves Santo. Tampoco lo hace, por ejemplo, los martes, excepto que se trate de un martes intermedio entre un lunes de feriado largo y un miércoles de desinfección en la escuela. Ni los jueves, si es que el jueves no precede a un feriado largo iniciado en viernes. Es reprochable que los gremios, empecinados en circunscribir todo debate a los sueldos, no exijan a las autoridades incluir en la agenda esta notoria enfermedad laboral nueva. El desafío científico está para quien quiera acometerlo y postularse después al Nobel de Medicina. Villagra ha dejado pasar una oportunidad profesional preciosa.



Conmueve la candidez del director de Reconocimientos Médicos, que pretende combatir el "síndrome del licenciado" con terapia verbal. "Hablamos con los pacientes, les hacemos entender que ya terminaron las vacaciones y que hay que volver a trabajar. Todo este diálogo lo tenemos con todas las áreas de la administración pública, pero lo que más nos llama la atención es el sector docente", dijo. Desesperado, recurrió a la proverbial buena voluntad de los sindicalistas para que colaboren en la campaña de erradicación del "síndrome": imploró que "no tan solo pidan aumento de salario; que vean la forma de explicarles a los docentes que tienen responsabilidad frente a los alumnos. Hay docentes que están sanos y faltan". Expresó además su esperanza de que un médico representante de los gremios en Reconocimientos Médicos "podría llevar un mensaje a los docentes de que tiene que haber mayor vocación de trabajo". Ojalá se le haga, al doctor Villagra, pero lamentablemente los antecedentes no habilitan tantas expectativas. Más bien llevan a preguntarse por los motivos de sus ilusiones. No vaya a ser que también en él esté manifestándose un síndrome tan misterioso como el "síndrome del licenciado".
Seguí leyendo

Te Puede Interesar