martes 31 de enero de 2023

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EL MIRADOR POLÍTICO

El paraíso de Shylock

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Por Redacción El Ancasti

(En "El Mercader de Venecia”, de William Shakespeare, el usurero Shylock pone como condición para otorgar un crédito que el acreedor pague con una libra de su propia carne, del lugar del cuerpo que el prestamista elija, en caso de no cumplir) 

Según el director de Defensa del Consumidor, Matías Olmos, en su organismo se tramitan unas 800 denuncias por usura, de las cuales alrededor del 40% se encuentran en la etapa de "instrucción final para la correspondiente sanción”. Es la estadística oficial pasados más de dos años de la creación del Comité Ejecutivo para la Erradicación de la Usura, en la que el dato más destacable es que no exista un solo caso comprobado de usura pese a las evidencias que cualquiera puede recoger con solo solicitar información sobre las condiciones para los créditos personales en alguna de las casas financieras que proliferan en la ciudad.

El Comité se conformó el 27 de abril de 2012, a través del decreto acuerdo 636, que tipificó como usurarios los costos financieros totales de créditos personales que superaran en un 7% la tasa establecida por el Banco de la Nación. Lo integran los ministerios de Economía, Gobierno y Producción, la Fiscalía de Estado y la Asesoría General de Gobierno. Los magros resultados -800 denuncias, 480 cerca de resolverse, ninguna resuelta- fueron revelados por Olmos luego de un informe de este diario que confirmó la lozanía del negocio prestamista. Linealmente, un acreedor puede llega a devolver a las financieras una cifra 136% más alta que la que tomó prestada. Horas después de este informe periodístico, el Centro de Estudios para una Nueva Catamarca (CEPUNC) difundió un análisis más técnico, del que surgió que las utilidades de la usura pueden alcanzar el 390,56%, porque "a diferencia de la devolución crediticia utilizada usualmente por los bancos -con la amortización del capital bajan los intereses progresivamente en la devolución paulatina con el sistema de cuotas- las financieras terminan incrementando el interés a devolver”.

El caso es que, al margen de alquimias contables, los catamarqueños continúan tan expuestos a las exacciones de la usura como cuando no existía el Comité creado específicamente para erradicarla. La Dirección de Defensa del Consumidor trabaja sobre denuncias que podrían haberse radicado en ella sin necesidad de Comité alguno. Las declaraciones de Olmos son más que claras sobre lo inocuo de la entidad. El funcionario se ocupó de preservar el pellejo: "Integramos el Comité Ejecutivo por el Ministerio de Producción y a nosotros nos compete la recepción de los reclamos de los consumidores”, aclaró. "No puedo hablar en representación de todo el Comité Ejecutivo, solo puedo hablar por Defensa del Consumidor -añadió-. El presidente es el ministro (de Economía, Ricardo) Aredes; él es quien debería informar el funcionamiento de cada organismo. Lo único que puedo decir es que estamos en comunicación permanente entre los distintos organismos del Estado”.

Que las comunicaciones entre los distintos organismos del Estado sean calificadas como "permanentes” no deja de ser una buena noticia. Malo sería que los organismos del Estado permanecieran incomunicados entre sí. Sin embargo, parece que comunicarse, así sea en forma permanente, no es suficiente para un combate eficaz contra la usura. Olmos dijo que el Comité se reunió por última vez "hace 20 días”, y estimó que volverá a encontrarse esta semana para cumplir con la función de "estudiar la situación y fijar acciones concurrentes”. Como el director no aludió a ninguna situación ni acción concurrente específica, es lícito concluir que el análisis aún es incompleto y las acciones todavía no se han decidido. Debe ser que el Comité pretende ser muy exhaustivo, pues en dos años y pico de comunicación permanente no ha conseguido ni siquiera un diagnóstico. Tal vez avanzarían más rápido si se reunieran menos y se comunicaran con menos asiduidad, pero se pegaran una vuelta por el centro, como quien pasea, e hicieran un par de preguntas en las casas financieras que tan grato han vuelto a la vista el paisaje urbano. De todos modos, Olmos cumple con lo suyo y será implacable. Prometió, llegado el caso, aplicar "sanciones ejemplificadoras”. "No puedo adelantar opinión porque hay un proceso administrativo en marcha, pero que no quepan dudas de que vamos a ser muy firmes con las sanciones que puedan imponerse a la usura”, advirtió.Comprenderá el director, dado que los resultados de la cruzada contra los prestamistas se han dilatado tanto, que cierto escepticismo embargue a quienes escuchan sus promesas. Si ha escuchado el tango "Uno” recordará que es difícil, tras un desengaño, "querer sin presentir”. La tenazaLa usura se ceba en los sectores más postergados de la sociedad. Quien cae en manos de los usureros es quien no tiene posibilidades de acceder a los circuitos de crédito bancario, sea porque no tiene los recursos suficientes, porque los bancos no aceptan como acreedores a beneficiarios de planes sociales o porque sus niveles de endeudamiento son excesivos. Jubilados y menesterosos son los principales blancos de los caranchos financieros.

El escándalo por los buitres internacionales debería tener algún correlato con los buitres domésticos.Desaparecido hace más de una década el Banco de Catamarca -vaciado es más exacto-, los mecanismos ideados para cubrir la demanda crediticia que el Nación y la banca privada no cubren ni parecen dispuestos a cubrir se circunscriben a los empleados públicos, con préstamos a tasas subsidiadas en CAPRESCA o, en breve, en el Instituto de Crédito Municipal.

Pero aún si los postergados no importaran, aún si el poder provinciano se desentendiera de ellos, aún si la sensibilidad fuera excluida del análisis como factor, hay otro elemento a tener en cuenta: las casas financieras perfeccionan la exacción a la provincia que llevan adelante los bancos y muchas de ellas son en realidad sucursales a través de las cuales los propios bancos maximizan sus utilidades.La ausencia de crédito en Catamarca es inversamente proporcional al dinero que los bancos y las financieras giran a sus casas matrices. Los catamarqueños deben abonar tasas siderales para financiarse y enriquecen así a sus victimarios, mientras las entidades crediticias utilizan el dinero de sus depósitos para prestar en otras regiones más prósperas, como la Pampa Húmeda.

No hay acá créditos a la producción; solo créditos personales otorgados, incluso sin riesgos para el prestamista cuando cuenta con códigos de descuento.Resulta doblemente frustrante la impotencia para combatir el flagelo de la usura ejecutada a cara descubierta si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el Banco de la Nación maneja la totalidad de las cuentas de la administración pública -Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, organismos descentralizados y municipios- sin que semejante privilegio haya podido traducirse en facilitación del acceso al crédito a tasas razonables para los catamarqueños; ni siquiera se ha traducido en atención razonable.

Romper esta tenaza extractiva entre la usura y la transferencia de recursos financieros a otras regiones no depende de comités ejecutivos ni de la multiplicación de organismos oficiales, sino de hacer valer las ventajas que la Provincia proporciona.Las sanciones para la usura que se prometen consisten en multas que van de los $100 a los $500.000 según el caso. Con las fortunas que levantan los usureros, no sería extraño que las paguen con gusto. Son una bicoca comparadas con las paladas de dinero que han embuchado y embuchan mientras quienes dicen combatirlos se entretienen en comunicaciones "permanentes”.   

 

CAJONES Los catamarqueños continúan tan expuestos a las exacciones de la usura como hace más de dos años, cuando no existía el Comité creado específicamente para erradicarla. 

Los catamarqueños abonan tasas siderales mientras las entidades crediticias utilizan el dinero de sus depósitos para prestar en otras regiones más prósperas. 

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