lunes 6 de febrero de 2023

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|| CARA Y CRUZ ||

Una lógica destructiva

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Por Redacción El Ancasti
Tal vez porque toda la atención estaba puesta en el Mundial, el inicio de la Fiesta del Poncho no tuvo la repercusión de otros años, aunque no dejara de estar presente en al agenda de los catamarqueños, entre las pasionales evaluaciones futbolísticas. En la semana que se inicia, entonces, comenzarán a rendondearse opiniones más sólidas y fundamentadas. De todas formas, son coincidentes por el momento las críticas por el lamentable estado de las instalaciones del Predio Ferial, producto del trabajo a las apuradas que se inició con el festival ya encima, insuficiente para compensar la falta de mantenimiento del enorme espacio a lo largo del año. No hay que ensañarse con las autoridades de cultura. La prescindencia en lo que hace al mantenimiento de edificios y espacios públicos es característica endémica desde hace demasiado tiempo. Lo del Predio es solo un caso más entre muchos que demuestran esta falta de interés en cuidar y preservar edificaciones que muchas veces terminan totalmente destruidas. La residencia de Pirquitas quedó inservible y a merced de los vándalos debido a una absurda decisión política que la estigmatizó, pero al menos hubo una explicación. Sobre la causa de otros abandonos, solo puede hablarse de mera ignorancia, desinterés o, por supuesto, negocios.




Ocurre que rinde mucho más en términos económicos iniciar obras nuevas que mantener o recuperar lo que ya se tiene. Obvio: hacer una obra completa suele ser más caro que mantener o restaurar lo existente, y este precio mayor es atractivo para quienes tienen la postestad de decidir. Sería necio negar que hacer obras nuevas es necesario, pero es evidente que muchas de estas promocionadas obras no son prioritarias y, mientras se erogan en ellas fortunas que crecen en forma geométrica con el paso del tiempo, las moras en los desembolsos a las contratistas y las actualizaciones de precios, se deja sin recursos los trabajos de mantenimiento de edificios y espacios que lo necesitan. Lo del Predio Ferial se inscribe en esta lógica, bajo la cual ha caído también, por ejemplo, el Hogar Escuela para cuya recuperación se anuncia ahora, después de que se revelara a la opinión pública el desastroso estado de sus instalaciones, que incluían la inutilización de la caldera, una inversión de 14 millones de pesos que proveerá, según dicen, el Gobierno nacional. Pueda ser, pero es interesante que el Hogar Escuela se derrumbaba se destinaban millones a la demorada reconstrucción del ex Hotel Sussex, niña mimada de la Secretaría de Vivienda, o se pagaron más de dos millones de pesos por la polémica línea energética sobre la Cuesta del Portezuelo por un expediente plagado de irregularidades, de acuerdo ya no tan solo con lo informado por El Ancasti sino con lo comprobado por el propio Tribunal de Cuentas. Otro tanto puede decirse del edificio donde funcionaba el ex Instituto Provincial de Previsión Social (IPPS), en Esquiú y Ayacucho, al que se iba a trasladar primero la Fiscalía de Estado y luego oficinas del Ministerio de Economía, sin que hasta la fecha sea posible debido a que los trabajos de recuperación están paralizados, no se sabe si por falta de pago o porque se ha desistido del proyecto. Otra ejemplo que podría citarse es el de las escuelas, varias de las cuales continúan con problemas edilicios cuando ya se han corrido la mitad de las vacaciones de invierno.




Con estos antecedentes, era una ingenuidad suponer que el Predio Ferial iría a correr mejor suerte que otras edificaciones y espacios que forman parte del patrimonio público, que incluso tendrían un uso más intensivo y permanente. El Predio se utiliza a pleno una vez al año, y han de haber supuesto los responsables que alcanzaría con una lavada de cara pocos días antes del Poncho para que estuviera en condiciones. Pero no, y es una pena porque la Fiesta es una oportunidad muy valiosa para mostrar Catamarca al país. Otras cosas también podrían mostrarse, si estuvieran en condiciones. Menos mal que las bellezas naturales, por ahora, se mantienen gratis, con excepción de la Cuesta del Portezuelo. Porque si algunos funcionarios tuvieran que financiar su mantenimiento, seguro que las abandonarían a su suerte para construir una Puna nueva.
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