editorial

Sin vocación de equidad

lunes, 20 de octubre de 2014 · 04:03
La distribución de recursos fiscales a través de transferencias arbitrarias y discrecionales constituye una práctica común que ha terminado desnaturalizando el pretendido federalismo vigente en nuestro país.

Como se sabe, desde hace muchos años la Nación concentra, en desmedro de las provincias, un porcentaje mayor de los recursos que se obtienen vía recaudación de impuestos. 

Como hay tributos que no se coparticipan, no siempre los recursos que se distribuyen por ese concepto en los estados subnacionales son suficientes para tornar sustentable el funcionamiento de sus economías. De modo que se hace necesario el envío de fondos por otra vía para susbsanar esas carencias. Esa vía suele ser la de los históricamente llamados ATN (Aportes del Tesoro Nacional), que con el tiempo han ido adoptando otras denominaciones, pero conservados sus características esenciales: la discrecionalidad y la arbitrariedad.

Si en la década del noventa la principal provincia favorecida con estos aportes "extras” fue La Rioja, de donde era oriundo el entonces presidente de la Nación, en la última década la que resultó beneficiada fue, previsiblemente, Santa Cruz.

La AGN, al tiempo de dar a conocer las estadísticas, denunció que "el manejo arbitrario" de esas transferencias "puede vulnerar el principio de equidad, al permitir que algunas provincias reciban más recursos que otras, según amiguismos políticos y sin otra lógica que no sea la voluntad del Poder Ejecutivo".

"Santa Cruz recibió a lo largo de la década poco más de $ 9.000 millones, mientras que otras provincias patagónicas recibieron mucho menos, como Chubut ($1.900 millones), Neuquén ($1.283 millones) o San Luis, que fue la que menos recibió, con tan solo $371 millones", señala el informe.

Catamarca fue discriminada negativamente durante la vigencia del menemismo, pero también entre 2003 y 2012, que es el período que abarca el estudio de la AGN. Se encuentra en el antepenúltimo lugar, superando sólo a la ya mencionada San Luis y Tierra del Fuego. Durante toda la década recibió apenas 1.264 millones de pesos, muy por debajo del resto de las provincias del noroeste argentino.

Podrá inferirse que la razón principal de la poca consideración que nuestra provincia tiene de parte del gobierno central, es que durante la mayor parte de la década estuvo gobernada por una fuerza política que no tenía afinidad con el oficialismo nacional.

Sin embargo, las cifras de las transferencias discrecionales en el primer semestre de este año confirman que, aún con el cambio del signo político del gobierno provincial, Catamarca sigue siendo segregada como destino de la ayuda nacional. Mientras las cifras globales indican que este tipo de transferencias se incrementaron un 90% frente a los montos repartidos el año pasado, cuando se desagregan es posible constatar que los envíos a nuestra provincia no sólo no se incrementaron, sino que disminuyeron un 15,9%, según las estadísticas proporcionadas por la consultora económica NoaNomics.

Las inequidades que genera la arbitrariedad en la distribución de los recursos fiscales no se solucionarán con la buena voluntad de los gobernantes. Aún cuando existan administradores de los dineros públicos con vocación de equidad, solo la formalización normativa de los criterios de reparto de los recursos acabaría con la discrecionalidad que condiciona la autonomía de los gobiernos provinciales y municipales. 



Las cifras de las transferencias discrecionales en el primer semestre de este año confirman que Catamarca sigue siendo segregada como destino de la ayuda nacional.


Otras Noticias