El exultante festejo radical

viernes, 03 de julio de 2009 · 00:00
Pese al modesto triunfo que consiguió el Frente Cívico y Social el último domingo en las urnas, el gobernador Eduardo Brizuela del Moral empezó a mirar el horizonte político nacional para 2011. Al menos así lo interpretaron los radicales y aliados que en la noche del martes pasado concurrieron a la cena del festejo electoral en un flamante complejo de Valle Viejo y lo vieron más que envalentonado para proyectarse a un escenario que ya cuenta con varios actores de peso en su sector político, tales como Julio Cobos y el diputado cordobés Oscar Aguad. El convite, sin embargo, se lo había hecho el mismo domingo por la noche, en el balcón triunfal de Casa de Gobierno, el senador nacional reelecto Oscar Castillo, quien propuso al mandatario catamarqueño que trascienda las fronteras de la provincia y se inserte en la arena política nacional. Quiero comprometer acá a Eduardo a no quedarse encerrado en nuestras serranías. Creo que con Eduardo y el Frente Cívico debemos aspirar a una militancia nacional y armar el nuevo gobierno para el 2011. Tenemos el derecho de proyectarnos, exclamó el ex gobernador.*****Y el encuentro del martes, que algunos creían que en realidad sería una reunión de dirigentes para analizar por qué razón se perdieron casi 8.000 votos entre marzo y junio, se convirtió en realidad en una fiesta armada a la medida de Brizuela del Moral. Al igual que en el cierre de la campaña oficialista, él fue el único orador de la noche. El componente provincial de su discurso fue mínimo: se limitó a insistir en que el resultado de la elección fue excelente, porque, según dijo, esta vez el FCS recuperó una banca de diputado nacional (para Mariana Veaute) y porque pudo resistir con éxito, nuevamente, el fuerte desembarco del aparato kirchnerista. El resto lo dedicó exclusivamente a referirse a la situación del país tras la derrota K, mencionó que recibió felicitaciones de Cobos, Gerardo Morales y Margarita Stolbizer, entre otros, y se confesó dispuesto a asumir un desafío político mayor en el orden nacional. Allí fue cuando un grupo de seguidores empezó -al igual que dos noches atrás en la plaza de los festejos- con los cánticos: Se siente, se siente, Brizuela presidente.... *****En el momento de hablar, el Gobernador estuvo flanqueado por los reelectos Castillo y Genaro Collantes, de un lado, y las debutantes Veaute y Blanca Monllau, del otro. No hubo autocrítica ni críticas, sencillamente porque a nadie más le acercaron el micrófono. Muchos de los dirigentes que llegaron al complejo con el ánimo de plantear alguna queja, en especial por la campaña en el interior, debieron conformarse con las tertulias de grupo y en medio del bullicio generalizado. Otros, en cambio, como se vio estos días, directamente decidieron acudir a los medios de comunicación para ventilar sus desgracias en materia de apoyo logístico. Lo cierto es que de entrada nomás todos se dieron cuenta de que ése no era justamente un ámbito propicio para el debate. Tanto fue así que Brizuela del Moral, luego de cenar, brindar, hablar y rodearse de cánticos, se dio con el gusto de bajar el telón de la noche de la forma que más le gusta: bailando un tango con su esposa Milagros y con todos aplaudiendo a su alrededor. *****A la fiesta concurrieron prácticamente todos los dirigentes brizuelistas, castillistas y hasta los que hoy no se identifican con ninguno de esos sectores. El gran ausente fue el intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, quien esta semana fue la figura del oficialismo, tanto por la caída estrepitosa que sufrió en su distrito como por las acusaciones que lanzó al Gobierno a raíz de ello. En su lugar asistió su hermano, el diputado provincial Augusto Jalile. Quien sí apareció y se codeó sonriente con unos y otros fue el intendente de Fiambalá, Amado Coco Quintar, quien reconoció que en estos comicios, a diferencia de otros tantos que debió sortear, no movió un dedo para llevar gente a votar a las escuelas. En principio, la fiesta estaba pensaba para unas 300 personas, pero en el salón había el doble o más. De hecho, mucha gente estuvo parada detrás de las mesas. Aún así, a nadie le faltaron empanadas, tamales, locro y asado, todo eso regado con gaseosas y buen vino. Al ver tantos comensales en la fiesta, un experimentado dirigente boinablanca no resistió la tentación y comentó: Te imaginás la cag... que le hubiéramos dado al Frente para la Victoria si toda esta gente trabajaba en la campaña.

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