martes 24 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

La Fiesta más exitosa

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
30 de julio de 2008 - 00:00
Como no es descabellado afirmar que la Fiesta Nacional del Poncho asumirá dimensiones que podrían ahora parecer imposibles -seguramente las mismas que alcanzará la provincia-, tienta conjeturar que esta trigésima octava edición podrá ser juzgada en el futuro, junto con la del año pasado, como una etapa decisiva en la historia de la fiesta, como la del salto desde la infancia y la adolescencia a la adultez. Esto que señaló esta columna después de la inauguración de lo que fue una rutilante sucesión de jornadas excepcionales se confirmó puntualmente, de modo que ya no quedan dudas en relación con la nueva edad de la fiesta no religiosa más importante de la provincia. Del nuevo momento de la historia catamarqueña que no pudo tener mejor indicador que este multitudinario encuentro de argentinos que hallaron aquí la oportunidad para la convivencia, después de los penosos largos días en que el país impresionó como un mapa abismalmente quebrado por la controversia entre el Gobierno Central y las entidades ruralistas.

Del tamaño de la fiesta habla con encandilante nitidez el dato de que más de 300 mil personas recorrieron el Predio Ferial. Como también el que indica que la capacidad hotelera de la Ciudad se vio desbordada, como, asimismo, el que da cuenta de que la Expo Productiva vendió casi todo y que resultó propicia para la concertación de prometedores negocios entre empresarios locales y foráneos. Y el que registra que el salón de espectáculos se colmó de público todas las noches.

Pero, además, debe apuntarse que aquel tamaño adquirió sentido singular por una novedad -al menos en estos últimos años- de hondos significados: la presencia permanente, en el Predio, de una réplica de la imagen de la Virgen del Valle que constituyó un especialísimo centro de interés para miles de catamarqueños y no catamarqueños que se acercaron a ella con la devoción de siempre.

La dimensión de la Fiesta, por otra parte, debe medirse en otro plano, en el que la ubica como la mejor feria de artesanías del país, y que convierte al Poncho en un referente nacional, según las comprensiblemente exultantes afirmaciones de la secretaria de Turismo, Catalina Krapp.

A los catamarqueños, el éxito de la Fiesta les deparó otros motivos jubilosos.

Puso ante ellos una provincia de rostro sorprendentemente estimulante. El conjunto de sus tesoros naturales y de su cultura, pero esta vez no como piezas de museo o maravillas de mera vitrina, sino como anunciadores de futuros de desarrollo tan próximos que se diría presentes.

La revelación de que la tradicional fracturación de las estructuras del Estado cuando deben asumirse emprendimientos que comprometen la imagen total de la provincia ha dejado paso a la conciencia y a la praxis de la colaboración y el compromiso solidario. Y la nueva actitud de concertación entre los sectores gubernamentales y privados, en el pasado más de una vez desvinculados cuando no francamente enfrentados.

Ambas incorporaciones culturales, imprescindibles para el autentico crecimiento, fueron aludidas por la secretaria de Cultura, Silvina Acevedo, cuando en su primer balance de la Fiesta destacó que en el éxito mucho tuvo que ver un trabajo mancomunado con todas las áreas, no sólo las secretarías, sino también en articulación con el sector privado, que fue un aliado en todo lo que se emprendió. Insistió en tal señalamiento aseverando que todo esto demuestra que cuando se trabaja en conjunto, cuando bregamos por un objetivo común podemos hacer cosas verdaderamente grandes que posicionen a Catamarca como uno de los mejores lugares turísticos del país.

Pasada la primera euforia -justificada, sin duda-, llegará el momento de les recuentos menos febriles pero deseablemente más objetivos y también más valiosos como instrumentos en la tarea de afirmar lo conquistado y correr hacia adelante los topes alcanzados este año. El camino no tiene fin y la necesidad de perfeccionamiento continuo demandará nuevos empeños y virtudes aun más exigentes que las que hicieron posible el suceso festivo que los catamarqueños y los visitantes de tantos lugares comentan ahora como experiencia de inmenso gozo y que recordarán después con nostalgia.

La organización de la fiesta comenzó ya en febrero, según se sabe, y el resultado obtenido debe de haber tenido relación con esa actitud previsora. Sin duda, factor determinante fue el Predio Ferial, esta vez ya en su casi completa realidad, pues sólo el 11% del proyecto está pendiente, de acuerdo con lo manifestado por Obras Públicas. Pero será bueno no perder de vista que si bien un escenario tan extraordinario es ayuda inapreciable, no será suficiente y la Fiesta requerirá siempre la creatividad, empeño y capacidad realizadora de todos los catamarqueños.Las primeras evaluaciones de la Fiesta Nacional del Poncho, que culminó el domingo, la declaran la más exitosa de sus 38 ediciones.
Seguí leyendo

Te Puede Interesar