jueves 26 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Anuncios enmendatorios

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
15 de diciembre de 2006 - 00:00
Con controversias y retoques varios, de algo sirvió el proyecto de ley aprobado un par de semanas atrás por la Cámara alta provincial por el cual se dispuso la titularización masiva de todos los docentes interinos con 5 años de antigüedad. Es que el Poder Ejecutivo, que ya había manifestado su oposición a la iniciativa, se propuso tomar la delantera y aprovechó la última buena oportunidad que le quedaba: en el cierre del ciclo lectivo 2006, el ministro de Educación, Eduardo Galera, anunció la titularización de los docentes mayores de 45 años con una antigüedad a determinar y la puesta en marcha, el año próximo, de concursos para el resto de los docentes en todos los niveles. La primera medida, en realidad, ya había sido anticipada el año pasado, pero nunca se llevó a cabo.



*****



La titularización de docentes representa, en rigor, una de las grandes asignaturas pendientes de la cartera educativa provincial. Y su demora en implementarla, en medio de tanta inestabilidad laboral en el sector y, en contrapartida, con una situación fiscal inmejorable, no tenía otra explicación que la negligencia oficial. Por eso, el interrogante que queda abierto es si el Ejecutivo habría avanzado de todos modos con la medida si no hubiera sido por el acalorado debate que se dio en el Senado provincial, donde la aprobación del proyecto transcurrió entre las protestas de algunos gremialistas que alegaban que esta ley es violatoria del Estatuto Docente. Si bien es cierto que el Gobierno descontaba que el proyecto de los senadores no pasaría el filtro de la Cámara de Diputados –y aunque así lo hiciera, iba camino a un veto seguro del Gobernador-, la discusión del asunto puso en evidencia el déficit pronunciado del Ejecutivo en cuanto a políticas laborales para los educadores de Catamarca, pese a algunas recomendaciones puntuales surgidas del Congreso de Educación provincial.



*****



El ministro Galera era consciente de que, bueno o malo, el proyecto de titularizaciones docentes de la Cámara alta estaba ocupando el vacío que el mismo Gobierno había creado con su inacción. El anuncio del miércoles resumió en buena medida las dos posturas extremas que se ventilaron estos días en el ámbito legislativo y gremial. Por un lado, la necesidad de poner justicia sobre la situación de numerosos docentes interinos que llevan cierta cantidad de tiempo trabajando en esa condición; y, por otro, la convocatoria a concursos de titularización, tal como lo establece el Estatuto Docente. Aunque opuestas, el ministerio aspira a demostrar que ambas medidas no son contradictorias –como lo planteó el gremio ATECA-, sino que además pueden complementarse.



*****



En definitiva, lo que nació como el principio de un serio conflicto, el proyecto de titularizaciones masivas, terminó funcionando como disparador de una medida de gobierno que, tal como está planteada hoy, puede poner punto final a la zozobra laboral de cientos de docentes que cuentan con varios años de trabajo sin ninguna certidumbre a futuro. En cuanto a los concursos del año próximo, será una ocasión interesante para ver el nivel de preparación de los nuevos docentes que aspiran a obtener un cargo estable. Por lo demás, al Ministerio de Educación aún le falta replantear otro problema serio del sector: la situación de los suplentes crónicos, que son el correlato de los titulares con licencias crónicas.
Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Dinero físico. Lo que entraba en las financieras eran billetes y se pagaba mayormente del mismo modo.

Te Puede Interesar