jueves 26 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

El contrapoder de Colombo

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
4 de octubre de 2006 - 00:00
Basta con prestar atención a sus últimos movimientos para darse cuenta de que el vicegobernador Hernán Colombo, lejos de encerrarse en el partido Movimiento de Participación, la fuerza política que creó para participar en las elecciones legislativas provinciales de marzo de 2005, se ha empeñado en alimentar una estructura mayor. Si bien el eje principal sigue siendo el kirchnerista Frente para la Victoria, Colombo empezó a sumar algunas incorporaciones que hasta hace un par de años parecían imposibles. En lo que concierne al Senado, junto a él están trabajando decididamente los peronistas Daniel Saadi (Pomán) y Jesús Albarracín (Santa María), y ahora designó como asesor de la Vicegobernación al médico Lorenzo Villagra, ex presidente del bloque de diputados saadistas, quien terminó su mandato en diciembre de 2005 tras ocho años en la Cámara baja.



Aunque está claro que en esta construcción prefiere recostarse sobre el peronismo, en especial con aquellos dirigentes que han quedado fuera de las estructuras consolidadas (como el PJ orgánico de Luis Barrionuevo y Compromiso K de Armando “Bombón” Mercado), Colombo tampoco se lleva nada mal con los senadores radicales de raíz castillista. Algunos interpretan que esto responde a su deber institucional como presidente de la Cámara alta; otros, en cambio, intuyen que también en este sector del radicalismo es posible capitalizar el descontento. Como sea, la consigna del vicegobernador parece ser, en lo posible, no pelearse con nadie. Pero en política, se sabe, eso representa una utopía, más aún en tiempos preelectorales y en una provincia donde los espacios se consiguen a base de disputas.



Por caso, la semana pasada la prensa publicó un diagnóstico sobre la salud provincial realizado por un equipo de médicos de la Vicegobernación, con un enfoque marcadamente crítico. A los dos días, una solicitada oficial desmintió parcialmente el trabajo, asegurando que en un hospital del interior los profesionales encargados del relevamiento ni siquiera habían solicitado la información puntual. El lunes pasado, Colombo se hizo cargo de la réplica. “Considero que es tiempo de discutir y buscar mejores propuestas de políticas públicas para el sector salud, evitando el debate con la pretensión de agraviar y disciplinar autoritariamente a técnicos y profesionales que intentan dar respuestas a las demandas insatisfechas de la sociedad”, expresó a través de otra solicitada.



Más allá de estos cruces, Colombo prefiere evitar a toda costa un enfrentamiento con el gobernador Eduardo Brizuela del Moral, con quien mantiene una relación más que discreta. En lo que concierne a su responsabilidad como segunda autoridad provincial, reemplaza a Brizuela al frente del Poder Ejecutivo cuando éste no se encuentra en Catamarca, tal como ordena la Constitución local, y por lo general trata de no firmar algo que requiera una decisión política de cierta envergadura. De todos modos, en Casa de Gobierno se encargan muy bien de no dejarle nada por el estilo en ausencia del primer mandatario. El único compromiso tácito que asumió Colombo -y que el brizuelismo da por sentado- es que no atentará contra la gobernabilidad. Pero nada más. Por lo demás, en el oficialismo dan por hecho que el alejamiento de Colombo del Frente Cívico no tiene retorno, porque, como éste se cansó de repetir desde 2003 en adelante, se trata de un proyecto político “agotado”.



A la par de la estructura de dirigentes y técnicos que está conformando, Colombo se encargó de armarse una agenda política propia que le permita levantar vuelo con miras al 2007. En ese orden entran estos trabajos de “políticas públicas” por sectores, los programas de empleo de la Vicegobernación y, sobre todo, su gran obsesión: el regreso del ferrocarril Belgrano a Catamarca, particularmente en el tramo Andalgalá-Serrezuela, para el transporte del mineral extraído en el Oeste. En esta empresa se lo ha visto en los últimos meses y se lo verá en los próximos. Es que el vice es consciente de que se trata de un viejo anhelo de los catamarqueños, por el potencial socioeconómico que implica, y que, como tal, se traduce en un tema inmejorable para la campaña que se avecina.
Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Dinero físico. Lo que entraba en las financieras eran billetes y se pagaba mayormente del mismo modo.

Te Puede Interesar