domingo 22 de mayo de 2022

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“Tomar el toro por las astas”

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22 de octubre de 2006 - 00:00
La retahila de accidentes y muertes durante las dos últimas semana obligó a tomar una decisión. Desde la División de Seguridad Vial de la Policía provincial se anunció un amplio operativo de contralor vehicular para los próximos tiempos que aspira a frenar la cantidad impresionante de colisiones y para el que se predijo que “no habrá perdón para nadie”. Cuando ya las estadísticas del presente año indican que las muertes del tránsito superan a los suicidios, la medida es recibida por el conjunto de la sociedad con beneplácito, aunque durante su implementación surjan voces de fastidio o de cualquier tipo de malestar. El jefe policial que dio a conocer el nuevo plan fue enfático en destacar que los niveles de anarquía del tránsito “no dan para más” y que resulta imperativo establecer controles de todo tipo, los que serán programados de acuerdo con los recursos humanos y técnicos con que se cuenta en la institución y la colaboración de otros organismos, como ser la Municipalidad de la Capital u organizaciones intermedias de la sociedad. La idea es establecer controles sorpresa en zonas que serán previamente estudiadas de aquí a fin de año y se pondrá celo especialmente en aquellos vehículos que andan en las calles desde hace décadas y que representan un peligro en sí mismo por la falta de seguridad.



Casi en paralelo con la feliz decisión de la institución policial surgió otra medida que apunta hacia el mismo objetivo y que merece ser destacada. Cristiana Véliz, la asesora técnica del Consejo Provincial de Seguridad Vial, dijo que próximamente se montará un taller donde una empresa contratada especialmente para estos menesteres hará controles técnicos y mecánicos a motos, automóviles, camiones y colectivos, a los efectos de garantizar que están en condiciones de circular por las calles. Para ello otorgará un certificado especial, el cual será requerido en cualquier operativo y sin el cual no habrá posibilidades de seguir utilizando un vehículo que no esté en condiciones. Frenos, dirección, neumáticos, amortiguadores, luces, balizas, cinturones de seguridad, etc., serán controlados fehacientemente y si el propietario no soluciona los problemas no podrá seguir haciendo uso del vehículo. Aunque duela, la medida es buena y se completa perfectamente con los operativos inminentes que ya prepara la Policía. No se trata de un capricho o algo por el estilo: también la seguridad en el tránsito es un reclamo unánime de la sociedad.



A pesar de que el Gobernador salió a justificar los movimientos de tierra en el sector norte con argumentos casi infantiles y con una frase que llamó la atención: “Todos los años en agosto o en septiembre había centímetros de tierra en el patio de mi casa porque esto es Catamarca...”, lo cierto es que los perjuicios son notorios en términos de salud, bienestar y seguridad. Es más: hasta en el futuro podrían surgir otros inconvenientes impensados. Es que el paso de las topadoras se hizo sin ningún estudio previo, sin respetar elementales principios ambientalistas y en una época que no correspondía, lo que convirtió a la capital catamarqueña en una ciudad con características parecidas a la de los desiertos, donde se mastica y se huele la tierra. Ni hablar de las personas que fueron a habitar los nuevos barrios del norte y viven hoy ganadas por los médanos y con el temor a las alimañas que surgieron por el desmonte desaprensivo y sin estudio previo. Por si esto fuera poco, días pasados apareció un proyectil de mortero en el llamado Campo Las Heras, donde se piensan ejecutar obras muy importantes, cuando se tenía entendido que la limpieza de la zona donde antes se realizaban prácticas y despliegues militares había sido tan amplia como para no dejar dudas.



Empleados y ex empleados de Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio expresaron a través de una nota enviada a este diario su satisfacción por el arreglo a que arribaron con las autoridades por una vieja deuda de actualización salarial de 1991. Como se sabe, ese diferendo se inició en tiempos de otra administración del organismo y fue llevado a los estrados judiciales, donde entre idas y venidas se consumieron casi tres lustros. Ahora surgió el arreglo definitivo por lo que los beneficiarios terminan una larga y desgastante lucha. Precisamente por ello ponderan en la misiva la actitud de las actuales autoridades de conseguir una salida airosa y que termine con tan largo conflicto, al que muchos funcionarios miraron de soslayo a lo largo del tiempo sin lograr solución alguna.
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