jueves 26 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE

Respuesta a una innegable demanda

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
17 de octubre de 2006 - 00:00
A estas alturas, ya nadie ignora que la chatura educativa no es de exclusiva matriz escolar, sino, también, producto de la creciente debilidad familiar, debilidad que se relaciona tanto con lo económico como con otras circunstancias que limitan la participación eficaz del hogar en la formación de los hijos.

Los maestros saben que es muy poco lo que pueden hacer con grupos numerosos y cada vez menos inclinados al orden, al respeto y al esfuerzo. Y en no pocas escuelas -en especial en las de los barrios periféricos-, los índices de inadaptación y hasta de violencia alcanzan proporciones que espantan. Derivación de frustraciones familiares y de influencias sociales en verdad deformantes, el malestar externo llega a la escuela y se potencia con los desajustes pedagógicos y didácticos. En esta situación, casi resulta comprensible el cuadro que describen los docentes cuando se refieren a su experiencia de cada día.

Es innegable que cada vez son más los alumnos que no pueden alcanzar los niveles mínimos de rendimiento escolar con sólo lo que reciben en la escuela. Necesitan apoyos de que carecen en el seno familiar y que tampoco tienen a su alcance en otro ámbito, a menos que se trate de servicios pagados. Si hasta no hace tanto tiempo “el maestro particular” era figura reclamada por madres particularmente ansiosas con respecto al desempeño escolar de sus hijos o por emergencias ocasionales -inasistencias por alguna enfermedad, o alguna prueba que demandaba mayor preparación que la habitual-, actualmente parece que la reclaman las insuficiencias que amenazan con incluir a la mayoría de los estudiantes.

Por esto, la idea de abrir centros de apoyo escolar, especialmente dedicados a chicos con problemas de aprendizaje y en “riesgo pedagógico” responde a una demanda de la realidad que exige una suerte de sistema paralelo que sea tan meticuloso como se supone que es el de las escuelas, pues deberá superar sus índices de impotencia reflejados en los alumnos con dificultades. Desde luego, la idea no podría ser más oportuna y digna de elogio.

Estos centros de apoyo escolar trabajarán en la órbita de la Municipalidad de la Capital, cuya Secretaría de Cultura y Educación tendrá la responsabilidad de la supervisión. Los Centros, según se informó, funcionarán en instituciones y en casas de familia y cubrirán prácticamente todo el ejido municipal.

Con respecto a la conveniencia de asegurar la eficacia del apoyo escolar, tal vez sea prudente prestar atención a la idoneidad docente de quienes asuman la responsabilidad del apoyo. Los “facilitadores pedagógicos” de que habla el área educativa municipal deberían reunir las condiciones intelectuales, didácticas y éticas que la función reclama, pues sería la única manera de no incurrir en cierta concepción de apoyo educativo que lo reduce a quehacer meramente circunstancial o, como suele ocurrir, a taller donde el docente efectúa la tarea que la escuela le asigna al alumno sin su significativa participación.

El ideal del apoyo escolar “personalizado” a que se hace mención también sería mejor servido con personal capacitado. En este sentido, llama la atención que se haya previsto incorporar alumnos de carreras terciarias o universitarias para concretar una tarea innegablemente docente, cuando en la Ciudad hay numerosos maestros que no logran acceder a un cargo, según lo han hecho saber en reiteradas oportunidades por los medios de prensa.

Si el apoyo escolar es verdaderamente el objetivo, debería lamentarse este olvido de los educadores que podría interpretarse como indicio de aquella concepción reductora del apoyo escolar al que se ha aludido más arriba.

El Sistema Educativo Municipal, que ya tiene más de 10 años de existencia, seguramente hará lo más conveniente. Esto es, lo que le permita llegar del mejor modo y con el mejor resultado a la nueva meta que se ha trazado.
Seguí leyendo
LO QUE SE LEE AHORA
Dinero físico. Lo que entraba en las financieras eran billetes y se pagaba mayormente del mismo modo.

Te Puede Interesar