miércoles 3 de agosto de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Una construcción social nacida en el fluir de una vertiente

El milagro de la canilla

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
7 de abril de 2022 - 09:29

Con el agua como necesidad común, con los meses sin lluvia como angustia permanente, con la necesidad de la subsistencia y el amor por el lugar como argumento, un grupo de familias radicadas en las serranías de Ancasti, más específicamente en la localidad de Casas Viejas, se organizaron para trabajar en conjunto y sostener un proyecto de administración del recurso que ya está consolidado.

El proyecto, que al principio y después de muchas gestiones, tomó el impulso definitivo a partir del PROINDER y el apoyo de la Mesa de Agricultura Familiar, Campesina e Indígena (antes Programa Social Agropecuario) un poco más de 10 años atrás y con la mano de obra y compromiso de los beneficiarios.

El trabajo y el compromiso, que hoy se mantienen vigentes, demandó esfuerzo, evolucionar como comunidad para trabajar de manera mancomunada y creer que este tipo de construcciones sociales serán el eje y sostén de nuevos desafíos. 10 años después, la vertiente sigue enseñando.

La misma fuente

Valeria Silva, vecina y protagonista, comenzó su relato con los comienzos del sueño: “Nuestra comunidad en el año 2010, comienza las gestiones en las cuales siempre estuvo presente la Subsecretaria familiar y es un poco lo que ayudó, primero PSA, después Subsecretaría, siempre estuvieron alentando y ayudando a hacer estas construcciones sociales que han ido beneficiando a lo largo del tiempo”. El problema y la solución estaban ahí, en el mismo lugar, por un lado los meses de sequía y la falta de recursos, por otro una vertiente con agua de calidad que se desperdiciaba como recurso pero que no se la aprovechaba. Y fue la posibilidad de organización lo que permitió que al principio del proyecto seis familias solidificaran lazos entre ellos y pudieran gestionar y mantener, al día de hoy, la gestión del agua. “Surge este proyecto y en comunidad hemos sido seis familias en principio, después hay una familia que se retira antes de que comencemos los trabajos porque el trabajo lo hizo la gente. El monto fue un convenio del PROINDER con la Subsecretaría y se hace el desembolso: $41.000 aproximadamente, en el año 2011. Esto ha generado que se pueda comprar los materiales”, relató la productora familiar sobre el inicio del proceso.

Fluir en comunidad

La pequeña comunidad se organiza y los pasos comienzan a fluir “llega el financiamiento y el trabajo se lo hace con los vecinos. Todo se ha pactado, se ha pactado la compra de todo el material, que esto también incluía las conexiones domiciliarias, el depósito de 500 litros para cada familia, el tendido de toda la red. La verdad que faltan fotos porque en ese momento la tecnología no nos favorecía tanto, los vecinos iban a caballo, se hicieron las zanjas, se llevó el agua. Se había hecho el estudio de subir a una loma, a la parte más alta, donde hay tres tanques de 2.500 litros. Se eleva ahí con una bomba, pero en primer lugar se hace todo el desmalezado y limpieza de la vertiente a los depósitos “. Esta es la historia y el aprendizaje del trabajo comunitario en el recorrido que nos propone Valeria, y que lo cuenta por que “lo seguimos trabajando, lo seguimos manteniendo”.

Rotación responsable

La organización funciona dejando en claro el acuerdo que los vincula, “nosotros desde que se terminó la obra tenemos acuerdo con los vecinos, no pagamos una cuota, pero nosotros pagamos por ejemplo la luz que es la que abastece la bomba, un bimestre cada vecino, vamos rotando la boleta y vamos rotando el cuidado. Una semana también está a cargo cada una de las familias beneficiadas del mantenimiento y la provisión. Se purgan las mangueras que abastecen las reservas, el agua ingresa y se hace la reserva necesaria, el sobrante vuelve al canal de agua, o sea al arroyo que abastece. Nunca ha ido en perjuicio de nadie porque nos abastecemos nosotros y el agua sobrante vuelve al arroyo, a la fuente, porque ahí hay animales y todos vivimos de eso. Entonces se purgan las mangueras, se limpia, se está pendiente de eso y se prende la bomba una hora por día para abastecer los tanques que desde la reserva se hace por gravedad a cada uno de los domicilios”.

Juntitos

El trabajo de acompañamiento de los programas instrumentados por la actual Secretaria de Agricultura, la Mesa de agricultura y antes Programa Social Agropecuario, fueron fundamentales a la hora de impulsar, promover y enseñar las formas de organización comunitaria, probablemente el bien más preciado, después del agua, al momento de los balances. Silva explica que estos programas fueron “el punta pie inicial que ha favorecido el crecimiento y mostrando la pontencialidad de unirse y trabajar en grupo, todo esto nos ha ido dando la certeza de que siempre trabajando en conjunto llegamos a beneficios bastantes buenos, porque no es el único proyecto que hubo”. La onda expansiva del trabajo comunitario se ramificó a distintos proyectos y el acompañamiento perduró en el tiempo. Pero, sin dudas, y en una charla que tuvo la excusa la conmemoración del Día del Agua, este fue el proyecto más valioso, “nos cambió la vida, la calidad de vida, la salud y los sueños”. “Ahora no se clora porque viene directamente de una vertiente que está toda cerrada y se hace la purificación por medio de una pileta de purificación y va a la reserva. Entonces sabemos que es agua muy buena porque se hicieron en aquel momento los estudios, todo eso ha ayudado al proyecto”. La responsabilidad sobre el manejo del recurso demanda atención y ser muy cuidadosos “cuando recién se dio el proyecto era un milagro, algo soñado y que quizás inalcanzable para nosotros. Tener una canilla, tener todo el sistema de agua en la casa”.

Prioridades

- ¿Y esto les ayuda a subsanar el almacenamiento en las épocas más críticas?

Si, totalmente. Hemos tenido sequías bastante comprometedoras con todo y esto nos ha ayudado. Si es cierto que se usa en la casa o para los animales, pero este sistema es la provisión para la casa, no es de riego porque es una vertiente. Tenemos un acuerdo que no podemos hacer directamente para el consumo animal porque es exclusivamente para el uso domiciliario. Ese ha sido el acuerdo, y de la manera que lo utilizamos en las épocas más críticas no nos quedamos sin agua.

- Tienen etapas de comercialización en algunos de los productos estas familias?

Hay comercialización pero a pequeña escala, porque hay ganado menor y mayor, la huerta familiar, todo lo que ayuda a la subsistencia familiar pero no hay a gran escala una comercialización. Sí intercambios de productos, venta de cabritos, el trueque, de ganado mayor también pero no a grande escala. La mayor subsistencia es para uso domiciliario, para la casa.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar