Juicio

La defensa del endoscopista insiste en que Pérez Volpin tenía antecedentes médicos

La defensa de Bialolenkier insistió en que la periodista "tenía antecedentes" por arritmia, tabaquismo y síncope. La autopsia estableció que no padecía ninguna enfermedad preexistente que pudiera resultar mortal.
martes, 23 de julio de 2019 · 17:37

La defensa del endoscopista Diego Bialolenkier, uno de los dos acusados por la muerte de Débora Pérez Volpin, insistió este martes en sostener que la periodista "tenía antecedentes" por arritmia, tabaquismo y síncope, pese a que en la autopsia se estableció que no padecía ninguna enfermedad preexistente que pudiera resultar mortal.

A través del médico Roberto Glorio, perito de parte del endoscopista, la estrategia apuntó a que "no se pueden obviar los antecedentes de la paciente".

El perito negó que con el endoscopio se haya podido producir una lesión en el esófago y aseguró que según la autopsia la herida pudo haber sido producida con un elemento punzante y el equipo tiene un borde romo.

A la hora de hablar de los antecedentes de la paciente, el especialista señaló que tenía síncope, tabaquismo, y arritmia, ya que tenía el corazón agrandado.

En un tramo de su declaración hasta deslizó que "la saturación" de la paciente "pudo haber sido efecto del propofol", la sustancia que le proporcionó la anestesista Puente.

En cambio, un perito médico por parte de la anestesista Nélida Puente defendió el rol de la acusada al intentar reanimar a la legisladora porteña y periodista, quien falleció durante una endoscopía en el Sanatorio de la Trinidad en febrero de 2018.

"La doctora Puente intentó el control de la vía aérea durante todo el procedimiento, independientemente del resultado", sostuvo Carlos Salgueiro, médico perito de parte de la anestesista y el primero en declarar durante la segunda jornada de juicio en el Palacio de Justicia.

Luego de que el pasado lunes declararan peritos oficiales y también la anestesista Puente como el endoscopista Diego Bialolenkier, la segunda jornada consistió en la exposición de los peritos de las dos defensas y de la querella.

Salgueiro defendió a la anestesista al aseverar que el uso de la mascarilla laríngea, que ella aplicó para intentar reanimar a Débora, fue un procedimiento idóneo más cuando no hubo posibilidades de entubación.

No obstante, explicó que las maniobras "no fueron efectivas por la magnitud del barotrauma, que hizo impacto en muchos órganos tales como el cuello, tórax y mediastino".

"Las tareas de reanimación fueron las que debían realizarse", opinó el médico, quien determinó que el colapso hemodinámico fue a los pocos minutos de iniciada la endoscopía.

Por su parte, el perito anestesista Claudio Savino también declaró a favor de Puente al asegurar que "las maniobras fueron las correctas absolutamente" ante preguntas de la querella.

El profesional también dijo que Pérez Volpin estaba infiltrada con aire y que una vez desatada la crisis a las 17:25 de ese 6 de febrero de 2018 la paciente "no podía recuperar las funciones vitales, no tenía actividad, sino que estaba en cero".

Justamente el profesional, al igual que el otro perito de parte, coincidieron en que una vez que se provocó la lesión en el esófago y el cuerpo se infló con aire ya el cuadro era irreversible, más allá de las tarea de reanimación que intentó Puente a través de la máscara laríngea y de lo que también hizo la cardióloga con los masajes cardíacos.

Incluso, Savino se basó en un registro para mostrar las tareas de reanimación que se intentaron, sin éxito, por varios minutos aquella tarde y reconoció que el mismo estaba incompleto pues no constaba la actividad de Débora Pérez Volpin cuando estaba a punto de iniciarse el estudio de endoscopía que la llevó finalmente a la muerte.
 

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