Aumentaron 50% en seis meses

Preservativos muy caros: peligroso aumento de los casos de sífilis

También incide el desfinanciamiento del programa de Salud Sexual y Procreación Responsable decidido por el gobierno nacional.
lunes, 13 de mayo de 2019 · 08:54

La inflación se siente en todos los consumos cotidianos, y el de las relaciones sexuales no es la excepción. Mientras que no hay ningún anticonceptivo en los "Precios Esenciales" del gobierno, los valores de estos productos crecen sin freno, y bajan las ventas, lo que también afecta a la salud reproductiva de la población, con un crecimiento de las enfermedades de transmisión sexual (ETS) y el riesgo de mayor cantidad de embarazos adolescentes. El gobierno no sólo desregula el mercado, sino que desfinancia el programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, clave en la entrega de anticonceptivos gratuitos.

Más de 350 pesos puede costar hoy una caja de doce preservativos, y casi 100 una de tres. Su valor aumentó un 50% en seis meses, y las pastillas anticonceptivas, otro 30% anual. Los farmacéuticos hablan de una caída de al menos el 20% en las ventas de estos productos, especialmente los profilácticos. En un mercado donde se comercializan casi 150 millones unidades por año, la merma es abrumadora.

Las primeras marcas son las que más bajaron sus ventas: un 50% en menos de un año, según la Unión de Kiosqueros Argentinos. Sólo el 14% de los argentinos lo utiliza siempre, de acuerdo a una encuesta realizada a más de 30 mil personas de 14 provincias por la filial argentina de la ONG Aids Health Foundation.

"La crisis económica hace que la salud pase a segundo plano. La prioridad es la supervivencia –afirma Mar Lucas Gómez, directora de Programas de la Fundación Huésped–. No se puede entender la salud sin mirar los factores sociales, políticos y económicos que la atraviesan. El futuro de una salud pública planificada requiere tener las necesidades básicas satisfechas, y eso hoy no está pasando." La especialista aboga porque los anticonceptivos que reparte el Estado no estén disponibles de manera gratuita solamente en los centros de salud: "Muchos no tienen forma de acceder a ellos. Y la distribución a provincias y municipios no tiene la eficacia que nos gustaría. Deben sumarse lugares no convencionales. Además, el preservativo sigue poniendo el foco en un método que requiere que el varón lo use. Nos siguen poniendo a las mujeres en una posición difícil y desigual de tener que negociarlo, algo que muchas veces genera violencia".

La baja en el uso de los anticonceptivos aumenta el riesgo de ETS. El último boletín de la Dirección de Sida, de diciembre de 2018, indica que hay 5800 casos de VIH notificados por año en el país. El 20% desconoce su diagnóstico y más del 98% de las infecciones se producen por relaciones sexuales sin protección.

El informe acota que "durante 2017 se ha registrado a escala nacional un importante salto en el reporte de casos de sífilis, que alcanzó una tasa de 35,2 personas por 100 mil habitantes. La tasa se ha duplicado en cinco años". El pico sucede en el intervalo etario de los 15 a los 24 años. Para el caso de sífilis en embarazadas, el valor aumentó en cinco años de 2 a 3,17 por ciento. La tasa de secreción genital sin especificar en varones fue de 8,4 por 100 mil habitantes en 2017. En 2010 era de 7,3.

Sin embargo, el gobierno mira para otro lado. El programa Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable del ex Ministerio de Salud, tenía en 2015 un presupuesto de 150 millones, ejecutados casi en su totalidad. Al año siguiente, el primero de la gestión macrista, subió apenas a 163 millones. De esa suma se ejecutó un 78 por ciento. En 2018 se utilizó el 69% de los fondos asignados, dejando sin usar unos 150 millones. Para 2019 resultó promisorio el presupuesto de 560 millones para Salud Sexual, un 40% más que el año anterior. En casi cinco meses, sólo ejecutaron un 18 por ciento.

"Vemos con preocupación un retroceso de los programas territoriales y falta de capacitaciones –acota Mar Lucas–, a lo que se suma un cambio cultural de época, con movimientos que ponen en entredicho que el Estado se haga cargo de la compra de anticonceptivos y de la Educación Sexual Integral, mientras el gobierno se ampara en 'dejar hacer'. Es falsa esa neutralidad del Estado."

"La crisis económica hace que la salud pase a segundo plano. La prioridad es la supervivencia –afirma a Tiempo Mar Lucas Gómez, directora de Programas de la Fundación Huésped–. No se puede entender la salud sin mirar los factores sociales, políticos y económicos que la atraviesan. El futuro de una salud pública planificada requiere tener las necesidades básicas satisfechas, y eso hoy no está pasando." La especialista aboga porque los anticonceptivos que reparte el Estado no estén disponibles de manera gratuita solamente en los centros de salud: "Muchos no tienen forma de acceder a ellos. Y la distribución a provincias y municipios no tiene la eficacia que nos gustaría. Deben sumarse lugares no convencionales. Además, el preservativo sigue poniendo el foco en un método que requiere que el varón lo use. Nos siguen poniendo a las mujeres en una posición difícil y desigual de tener que negociarlo, algo que muchas veces genera violencia".

La baja en el uso de los anticonceptivos aumenta el riesgo de ETS. El último boletín de la Dirección de Sida, de diciembre de 2018, indica que hay 5800 casos de VIH notificados por año en el país. El 20% desconoce su diagnóstico y más del 98% de las infecciones se producen por relaciones sexuales sin protección.

El informe acota que "durante 2017 se ha registrado a escala nacional un importante salto en el reporte de casos de sífilis, que alcanzó una tasa de 35,2 personas por 100 mil habitantes. La tasa se ha duplicado en cinco años". El pico sucede en el intervalo etario de los 15 a los 24 años. Para el caso de sífilis en embarazadas, el valor aumentó en cinco años de 2 a 3,17 por ciento. La tasa de secreción genital sin especificar en varones fue de 8,4 por 100 mil habitantes en 2017. En 2010 era de 7,3.

Sin embargo, el gobierno mira para otro lado. El programa Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable del ex Ministerio de Salud, tenía en 2015 un presupuesto de 150 millones, ejecutados casi en su totalidad. Al año siguiente, el primero de la gestión macrista, subió apenas a 163 millones. De esa suma se ejecutó un 78 por ciento. En 2018 se utilizó el 69% de los fondos asignados, dejando sin usar unos 150 millones. Para 2019 resultó promisorio el presupuesto de 560 millones para Salud Sexual, un 40% más que el año anterior. En casi cinco meses, sólo ejecutaron un 18 por ciento.

"Vemos con preocupación un retroceso de los programas territoriales y falta de capacitaciones –acota Mar Lucas–, a lo que se suma un cambio cultural de época, con movimientos que ponen en entredicho que el Estado se haga cargo de la compra de anticonceptivos y de la Educación Sexual Integral, mientras el gobierno se ampara en 'dejar hacer'. Es falsa esa neutralidad del Estado."

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