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Ante la crisis económica en las familias, otros integrantes tuvieron que salir a buscar trabajo

Por la crisis, más gente salió a buscar trabajo. Buena parte lo consiguió, aunque de baja calidad.
lunes, 24 de diciembre de 2018 · 11:23

El mercado de trabajo se movió de manera especial a medida que la recesión y la caída de los ingresos de la población se fue acelerando. Así, más gente salió a buscar trabajo por la caída de los ingresos de las familias. Una buena parte encontró empleo, pero precario, informal y de baja calidad, como "changas" o en nuevas formas de servicios, como los deliverys y Uber que surgieron en Capital Federal.

En consecuencia, la desocupación tuvo un incremento con relación a un año atrás (subió del 8,3% al 9% interanual), inferior al que se esperaba tomando en cuenta la magnitud de la recesión. Aun así, en un año se agregaron 170.000 desocupados y el desempleo golpea a 1.730.000 personas.

 Esto es lo que interpreta la mayoría de los analistas a partir de los datos del INDEC del tercer trimestre pasado que confirmaron una caída de la actividad económica del 3,5% interanual. En ese contexto recesivo, la consultora LCG dice que más gente salió a buscar trabajo “influenciado por el efecto de trabajador adicional, es decir, la incorporación de personas al mercado de trabajo que buscan complementar los ingresos del grupo familiar muy golpeados por la aceleración inflacionaria”.

En otras palabras, ante la caída del ingreso real de las familias, otros integrantes tuvieron que salir a buscar trabajo para obtener algún ingreso extra en la familia.

En números netos, proyectado a todo el país, en un año 390.000 salieron a buscar trabajo, 220.000 lo consiguieron pero como subocupados, en empleos de pocas horas e informales y 170.000 se sumaron a la desocupación.

El informe del INDEC dice que hubo una baja de los “ocupados plenos” (1,4 puntos menos que en el trimestre anterior) y un aumento de los subocupados (0,6 puntos más que en el segundo trimestre y 1 punto más que un año atrás), en tanto por las dificultades para encontrar trabajo, “aumentó la proporción de desocupados con mayor tiempo de búsqueda de empleo”.

La consultora LCG señala que “aunque el empleo aumentó en cantidad, la calidad del empleo creado es más baja”. Y agrega: “De los nuevos ocupados, más del 60% se empleó en forma independiente, presumiblemente en trabajos no calificados”. A su vez, cruzando estos datos con los registros de la Secretaria de Trabajo de los empleos declarados, “las conclusiones pueden ser menos alentadoras: el crecimiento del empleo asalariado registrado se basó en el mayor número de asalariados de casas particulares (+4,3%), mientras la industria continuó liderando la baja (-2,8% interanual)”.

El Informe del INDEC precisa que entre los ocupados disminuyeron los empleados la industria manufacturera con una baja de su peso relativo en 0,4 puntos porcentuales. También bajó la participación de las actividades relacionadas con hoteles y restaurantes y transporte, almacenamiento y comunicaciones. “Como contrapartida, las actividades que experimentaron un incremento en su peso relativo dentro de la estructura de rama de los ocupados fueron la construcción y el servicio doméstico en las cuales la proporción de ocupados aumentó en 0,3 puntos porcentuales”. Los subocupados subieron en un año del 10,8% al 11,8%, sumando un total de 2.270.000 personas.

En la misma línea, y también cruzando los datos del INDEC con los de Trabajo, Ecolatina dice que “la contracara del crecimiento de los ocupados, efectivamente es una expansión del cuentapropismo y del empleo informal”.

A la vez considera que si bien más gente salió a buscar trabajo lo hizo a menores tasas de aumento que en el pasado y “esto puede deberse que en ausencia de oportunidades de empleo producto de la caída de la actividad económica, las personas se encuentran desalentadas y dejan de participar del mercado de trabajo”.

Los datos de Trabajo marcan un aumento de los monotributistas – 15.900 más que un año atrás- que en parte se explica por nuevas modalidades laborales.

El abogado Julian de Diego señala que “en Uber como en los sistemas de delivery como Rappi, Pedidos ya y Glovo no existe la relación de dependencia típica, y al contrario, existen componentes del vínculo autónomo que operan en forma contradictoria, dado que los que brindan el servicio operan por cuenta propia y a su riesgo”.

A su vez, “los que brindan servicios informáticos bajo la modalidad del “home office”, no tienen a menudo jornada laboral ni descansos prestablecidos, y su retribución se liquida por objetivos de modo que se cambian paradigmas del pasado donde es importante la hora y los minutos de ingreso al trabajo y cumplir con la jornada legal”.

El Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) aporta que “el nuevo empleo es empleo en condiciones de subocupación, esto es, caracterizado por jornadas laborales reducidas que generan un menor nivel de ingresos”.

Esta mala calidad de trabajo redunda en un aumento significativo de lo que se conoce como “ocupados demandantes de empleo” insatisfechos con el que tienen, aumentando “la presión efectiva de la fuerza laboral que afecta así a una cuarta parte de la población activa”. Como conclusión el IPyPP señala “que en el último año el escaso empleo generado se realizó sobre la base de la subocupación y el autoempleo”.

Para 2019, las perspectivas en el mercado de trabajo son inciertas. Ecolatina no espera un repunte del mercado de trabajo, especialmente debido al estancamiento de la inversión. . “Las contrataciones están en mínimos históricos y la mayor sensibilidad del empleo informal ante los vaivenes económicos serán los que expliquen los cambios en el nivel de empleo durante lo que resta del año y el próximo”.

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