en su recorrida por Perú

Francisco condenó la inseguridad y el sicariato

Se refirió a la 'violencia organizada', y ofreció una Misa ante más de 500.000 personas.
domingo, 21 de enero de 2018 · 04:06

Trujillo, Perú- El papa Francisco visitó Trujillo ayer, ubicada al norte de Perú, donde la recepción entusiasmada de la gente contrasta con la frialdad con que fue recibido en Chile.

En su primera misa en Perú, ante unas 500.000 personas en una playa de la ciudad histórica de Huanchaco, paraíso de surfistas, donde se amarran los "caballitos de totora" -embarcaciones tradicionales de pescadores en forma de canoa-, el incansable Papa argentino se dio un auténtico baño de multitudes.

"¡Viva Francisco! ¡Viva el papa! ¡Viva el Cristo!", gritaban al son de la música que salía de los megafonía. El entusiasmo popular llegó cuando el pontífice enumeró todos los santos locales venerados en esta parte del norte del país donde la devoción es particularmente intensa.
En su homilía condenó la "inseguridad", la "violencia organizada" y el "sicariato" que mortifica esta región, azotada el pasado año por las devastadoras lluvias del fenómeno climatológico "El Niño costero", que dejaron más de 130 muertos y cerca de 300.000 damnificados.

Estas otras "tormentas", las del crimen organizado, "nos cuestionan como comunidad y ponen en juego el valor de nuestro espíritu".

En medio de la esperanza de que su presencia pueda obrar un milagro y contribuya a cambiar el abandono en que se encuentran, Francisco fue a reconfortar a los habitantes del deprimido barrio de Buenos Aires, uno de los más afectados por las lluvias y los aludes, que un año después espera ser reconstruido.

"Estamos esperando a ver si el Papa trae bendiciones y se pueda arreglar todo lo que hemos perdido, que traiga misericordia", dice a la AFP Lidia García. El Papa recorrió con celeridad en papamóvil las calles engalanadas de este barrio homónimo de su natal Buenos Aires.

Pese a las denuncias contra la inseguridad y el crimen organizado, una lacra que afecta sobre todo a los más pobres, este segundo día, la visita del papa tiene un perfil más pastoral y menos político. El viernes en Puerto Maldonado, capital del estado Madre de Dios, en el corazón de la Amazonía peruana, hizo una defensa de las tradiciones de los pueblos originarios, como ya lo había hecho antes en Temuco (sur de Chile), y alertó al mundo de las amenazas que pesan sobre este pulmón del planeta, que tapiza casi un tercio del territorio peruano.

"Hemos de romper el paradigma histórico que considera la Amazonía como una despensa inagotable de los Estados sin tener en cuenta a sus habitantes", dijo el Papa argentino, que denunció la minería ilegal que está destruyendo la selva, la trata de personas que no es otra cosa que "esclavitud" y la violencia contra las mujeres.