Los detenidos por el presunto encubrimiento de Irán

viernes, 08 de diciembre de 2017 · 04:00

Por presunto encubrimiento de Irán en el atentado a la AMIA, el juez federal Claudio Bonadio procesó ayer con prisión preventiva a Carlos Zannini, Luis D´Elía, Fernando Esteche, Yussef Khalil y el ex canciller Héctor Timerman.

A Carlos Zannini, ex Secretario Legal y Técnico del kirchnerismo, el juez le trabó un embargo de 50 millones de pesos, y fue procesado por traición a la Patria y encubrimiento agravado, con prisión preventiva. Para Bonadio fue el cerebro jurídico del Gobierno y quien ayudó a escribir y monitorear cada detalle del acuerdo con Irán por AMIA. "Una de las obligaciones del nombrado era evaluar los aspectos legales y técnicos de los proyectos remitidos a consideración del Poder Ejecutivo Nacional, por lo que correspondía analizar las implicancias que tendría el memorándum", dice el fallo.

A Zannini también lo complicó una declaración de Abal Medina, quien en rigor, terminó de comprometerlo.

Luis D’Elía, reconocido piquetero kirchnerista, fue embargado en 35 millones de pesos, procesado por traición a la Patria y encubrimiento agravado, con prisión preventiva.

El líder de la Federación Tierra y Vivienda fue el intermediario entre el Gobierno nacional y personas vinculadas al régimen iraní, "transmitiendo comunicados en miras de avanzar en la puesta en marcha del plan delictivo investigado, como así también lograr un acercamiento comercial a nivel estatal entre ambos países".

Sus reuniones regulares con funcionarios de la Casa Rosada y el ministerio de Julio De Vido, como sus encuentro con Khalil, lo hicieron un sospechoso. De ahí surgieron las escuchas que se convirtieron en material fundamental del expediente.

Su cercanía con el poder kirchnerista, más allá de las tensiones públicas que mantuvo tras su renuncia, quedan evidenciadas para el magistrado en una charla que tuvo con el referente iraní, Jorge Khalil, también detenido ayer.

Otro dato fundamental obre el vínculo entre el piquetero y el Gobierno figura en una planilla de llamadas. Entre enero de 2011 y diciembre de 2015, se registraron 481 comunicaciones entre D’Elía y teléfonos de funcionarios de Casa Rosada.

En el caso de Fernando Esteche, ex líder de Quebracho, también fue embargo en 35 millones de pesos, procesado por traición a la Patria y encubrimiento agravado, con prisión preventiva.
El fallo de Bonadío fue tajante, al asegurar que "al igual que en el caso de D’Elía, la intervención de Esteche fue imprescindible para avanzar en el plan de normalización en las relaciones entre Irán y nuestro país, acercando a Khalil con funcionarios de la República Argentina".

Y aquí también el registro de llamados lo complicó, ya que tuvo más de 500 comunicaciones con Khalil, y 68 con el supuesto espía Ramón Héctor Allan Bogado. Esteche, que luego sería trasladado a los tribunales de Comodoro Py, dijo que estaba dispuesto a "ponerse a derecho" antes de ser aprehendido, situación que generó que su abogado, Fernando Burlando, considerara que la detención de su defendido en la calle y ante cámaras de televisión era un "escarnio público", y prometió consecuencias legales. Burlando advirtió que tomará medidas tendientes a lograr que quienes procedieron de esa manera con el dirigente social "paguen por cada una de sus actitudes" y enfatizó que "no correspondió" que lo llevaran detenido cuando se había acordado previamente que el ex líder de Quebracho se entregaría.

Yussef Khalil, referente iraní en Argentina, al igual que los demás fue embargo en 35 millones de pesos y procesado por traición a la Patria y encubrimiento agravado, con prisión preventiva.
Fue el nexo entre los funcionarios iraníes en Argentina y sus pares del Gobierno kirchnerista, y en su fallo, Bonadio dice que "surge de las comunicaciones telefónicas agregadas a estas actuaciones", de las cuales, una de las más relevantes es del 27 de enero de 2013.

En ella da a entender que el memorándum con Irán fue un documento que él ideó con Esteche. Pero hay un elemento extra que se agrega a la situación de Khalil, y son sus contactos con el prófugo Moshen Rabbani, acusado de la voladura a la AMIA. Lo llamó 43 veces entre enero 2012 y febrero de 2013. "En estas comunicaciones - dice el escrito - se desprende que Khalil se encargaba de mantenerlo al tanto de todo lo que sucedía en nuestro país, surgiendo de las mismas que le enviaría correos electrónicos con información de su interés".

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