Cuatro días después caía Pablo Díaz, quien formaba parte de las Juventud Guevarista, un grupo vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Todos fueron conducidos al centro clandestino de detención conocido como Arana, donde se los torturó durante semanas, y luego se los trasladó al Pozo de Banfield.Sus vivencias quedaron reflejadas en el libro "La Noche de los Lápices”, publicado en 1985 y que dio origen a una película, que se estrenó en 1987 y se convirtió en un éxito de taquilla.
La sanción de la Ley de Obediencia Debida impidió en los años '80 que el comisario Miguel Etchecolatz, autor material de estos secuestros y desapariciones, enfrentara la acción de la Justicia. Tras derogarse en 2003 la leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los indultos dictados por el ex presidente Carlos Saúl Menem, se iniciaron los juicios de lesa humanidad y Etchecolatz recibió sentencias por varios crímenes.
Al ex policía, quien podría acceder al beneficio de la prisión domiciliaria, se lo declaró culpable por los delitos cometidos en el Circuito Camps.
Pese al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), los cuerpos de las víctimas aún no pudieron ser identificados.
El ex cabo de la policía Roberto Grillo, que participó en el secuestro de los estudiantes le confió hace años a la familia Ungaro que debió "quemar los cuerpos de los chicos", pero que él no los mató.
En reconocimiento a la lucha de este grupo de jóvenes militantes desparecidos se conmemora cada 16 de septiembre el día de la Reafirmación de los Derechos de los Estudiantes Secundarios.